OLLANTAYTAMBO
Una historia de amor en las alturas
(Escrita por David Cotos – Perú 2011)
Helena: Debemos terminar. Tú eres un hombre peligroso.
Antonio: ¿Peligroso?
Helena: Tú eres de los que aman pues.
Antonio: Es ¿Qué acaso tú no quieres ser amada?
Helena selló sus labios, lo miró con los ojos temblando, montó en su moto y se marchó.
La lluvia todavía caía en la Plaza Mayor de Quinti. Una vez más, su corazón lo habían roto. Ya no era una novedad. Desde que empezó su participación en las lides del amor había estado con exactamente 14 mujeres, ni una más ni una menos. Todas habían sido distintas: flacas, gordas, chatas, trinchudas, potonas, racas, morenas, blancas, rubias, chinas …. y la última había sido Helena, una tombita trigueña de labios gruesos, senos erectos y trasero duro.
Se habían conocido en aquellas madrugadas de trabajo de ambos en la Institución Financiera en la que laboraba Antonio. La función de la tombita (al igual que la de los tombos) era simple: cuidarles las espaldas a los funcionarios, entre ellos Antonio. Eso de darle tracatan a los números a las 3 a.m. no es divertido por el frío que te congela, sin embargo Antonio en sus ratos libres (y para no dormirse) se daba maña para conversar con los tombos que los cuidaban a él y a los otros encorbatados. Cuando la vio por primera vez a Helena, recorrió lentamente las líneas de aquel cuerpo de ella, maravilloso y colosal. Se acercó.
Antonio: Hola
Helena: ¿Tienes miedo?
Antonio: Miedo de ¿qué?
Helena: De esto.
Helena se llevó la mano izquierda a la cintura y colocó sus dedos en el revólver que tenía ahí. Hizo un gesto con la boca como llamándolo tonto pero al mismo tiempo le coqueteó.
Antonio: No, para nada.
Helena: Ja ja. Te mueres de miedo, cobarde.
Antonio: Que no. Te estoy diciendo.
Helena sacó el revólver y se lo puso a la altura de su pubis. Luego encogió el labio inferior izquierdo formando un corazón en la boca. Antonio miró hacia un costado, los encorbatados lo miraban, algunos con cara de curiosidad y otros de envidia. Tuvo que volver con ellos, Helena lo despidió con una sonrisa y abriendo sutilmente los labios como diciendo al aire: “cobarde”.
Antonio volvió a su rutina. Los encorbatados se quedaron callados y algunos se sonrieron. Sólo uno le dijo: “esta buena la tombita”.
Mientras caminaba por las calles mojadas de Quinti se le venían todos los recuerdos con Helena, quizá esa era la forma de olvidarla lo más pronto posible y enamorarse de nuevo de quien sabe quien. Al llegar a su departamento, se quitó toda la ropa de encima y puso en la lectora de cd una canción de Whitney Houston que decía “Siempre te amaré”. Mientras se bañaba recordó la primera vez que hizo el amor con Helena y se le detuvo la respiración por un momento.
Helena: Sigue, sigue!!!
Antonio: Espera.
Helena: ¿Qué haces?
Antonio comenzó a susurrar al oído de ella: “Mátame lentamente, disfrútame como te disfruto, siénteme como te siento. Quémame con harto fuego, siénteme como te siento. Destrózame, hazme picadillos pero siénteme como te siento”.
Helena puso cara de loca
Antonio: Es un poema de Raltes
Helena: No me importa de quien sea, tú sigue diciéndome esas cochinadas que son bien ricas. Sigue papi, sigue!
Antonio comenzó a armar su maleta marrón y una mochila de mano. Mientras caía el agua a su cabeza en la ducha tomo la decisión de viajar a Cuzco. Le habían hablado (los encorbatados) que ahí existía un hombre al que le llamaban “el internacional William”, era un brujo famoso porque vendía una pócima para “no enamorarse de nadie nunca jamás”. Llegaban de todo el mundo a comprarle su pócima toda clase de personas en busca de aquel elixir que les permitía llevar una vida aligerados de aquella cosa llamada “amor”. Antonio recordó que a los encorbatados siempre se les veía felices porque nunca se comprometían con ninguna mujer, sólo les interesaba el placer igual que a ellas.
Viajó a Lima por bus y luego fue al Aeropuerto para comprar su pasaje a la ciudad imperial. Formó su cola previa a entrar al avión, delante de él iba una flaquita de menor estatura que a cada rato volteaba y le sonreía. Antonio ponía su cara de idiota. Examinó la sala de embarque y vio que los amigos de la muchacha hablaban todos inglés y eran muy jóvenes, parecían jugar sentados en el suelo al yan kem po. Rato después, entraron al avión. Antonio pensó por un momento que le iba a tocar sentarse junto a ella por esas coincidencias de la vida. En efecto así ocurrió, el asiento del lado de la ventana vacío, el asiento del medio iba ella y él al costado o sea hacia el pasillo. Antes de hablar con ella, Antonio se fue al baño. Ahí se miro al espejo, arregló su cabello y luego se llevó una goma de mascar de menta a la boca.
Antonio: ¿De dónde eres?
Tracy: De Nueva Zelanda. ¿Tú eres de Cuzco?
Antonio: No, yo soy de Quinti, la ciudad donde todas las mujeres son bellas.
Tracy: Ja ja.
Antonio: No te rías, que es cierto y queda al Norte de Lima.
Tracy: Tengo que conocer ese lugar. Disculpa mi castellano.
Diciendo esto Tracy buscó en su bolso un diccionario español-inglés.
Antonio: No te preocupes.
Antonio examinó a Tracy, tenía un parecido a Bo Derek tremendo, la carita linda y esos ojitos curiosos. Su cuerpo era delgado pero contorneado. Se le notaba bien joven, como sus amigos, en efecto Tracy tenía sólo 18 años.
Antonio: Y ¿Por qué vas a Cuzco? ¿Para hacer turismo?
Tracy le mostró su polo, ahí decía un nombre en inglés que eran las siglas de una institución que llevaba europeos durante 3 meses a Cuzco para que vivan con familias cuzqueñas, era una especie de turismo vivencial.
Tracy: Eso si nosotros pagamos por todo, no creas que a nosotros nos pagan.
Antonio: Suena interesante.
Tracy y Antonio se la pasaron conversando todo el rato sobre el Perú y sobre Nueva Zelanda. El tiempo no dio para “conversaciones más profundas” pero si para que Antonio le recomendara que se diera ella su tiempo para ir al valle de Urubamba, que él lo había visitado hacia unos años y era un lugar muy hermoso. Llegaron a las 06:30 de la mañana a la ciudad imperial, se despidió de Tracy (y de Samantha y Sue, amigas que Tracy le presentó en el camino y con las que se tomaron fotos en el avión).
Buscó un taxi y le dio la dirección del Hostal que le habían recomendado los encorbatados que cumplía con las 3B: bueno, bonito y barato. Y para añadidura con hartas gringas, brasileñas, españolas y francesas.
Taxista: Oiga usted es de Lima ¿verdad?
Antonio: No, yo soy de Quinti.
El taxista puso cara de cojudo: En serio, y es cierto lo de las mujeres de ahí.
Antonio: Si, maestro.
Taxista: Y ¿Qué lo trae a esta preciosa tierra?
Antonio le mintió: Trabajo.
Taxista: Todos los del Norte vienen por lo mismo, no me llama la atención.
Antonio no pudo reprimir su curiosidad: Maestro una consulta ¿ha oído hablar del “internacional William”?
El taxista miró por su retrovisor, hizo un giro con el cuello hacia izquierda y derecha. Detuvo el automóvil. Se bajó, sacó la maleta de Antonio, abrió la puerta y le ordenó que se bajara. Antonio buscó que le diera explicaciones, pero el taxista con el ceño fruncido sólo se limitó a encender el auto y partir. A Antonio no le quedó otra que tomar un nuevo taxi e ir callado todo el camino, no quería arriesgarse a que lo dejaran tirado a medio camino de su destino otra vez.
El Hostal Embajador quedaba junto a una heladería que vendía esos postres deliciosos al estilo holandés. El sol ya había salido cuando se registró y le dieron la habitación 305.
Señorita Registradora: Señor ¿quiere un mate de coca para la altura?
Antonio: Si, por favor. Me encuentro muy cansado y me siento medio mareado.
Señorita Registradora: No se preocupe, yo ahorita doy la orden para que se lo lleven a su cuarto.
Antonio: Gracias Julia – así decía escrito en el pin que tenía en su blusa la señorita registradora.
La señorita registradora le ofreció una sonrisa de esas que te dejan embobado.
La mañana se la pasó echado en la cama, el mate le sirvió más para calmar la sensación de mareo y luego poder dormir por un par de horas. Al despertar, fue al baño y se mojó el rostro lleno de pelos por no haberse afeitado. Salió del cuarto, en el 307 se hospedaba un portugués que lo saludo cuando él pasó cerca. Antonio pensó para sus adentros que fácil que es ese idioma. El cielo azul era como para pintarlo en un cuadro, los techos diseñados para soportar las lluvias. Comió unos panes y un jugo de naranja mientras conversaba con unas chicas chilenas que hacían turismo desde hacia días en Cuzco.
Luego salio a recorrer la ciudad, el cielo se había puesto oscuro, en cualquier momento iba a llover. Volvió al hostal y buscó una casaca térmica con gorra incluida. En la puerta le cerró el paso Julia.
Julia: ¿Vas al centro?
Antonio: Si, voy a recorrer la ciudad un rato.
Julia: Mira, ya terminó mi turno y ….puedo ser tu guía. ¿quieres? – diciendo esto repitió la sonrisa tempranera.
Antonio puso su labio inferior encima del superior y luego le dijo que si.
Las verdaderas intenciones de Antonio eran no solamente pasearse por el centro si no indagar por el brujo. Se abstuvo de contarle sus propósitos.
Julia era una excelente guía, hablaba con pasión de Cuzco. Amaba su tierra y estaba orgullosa de que ese suelo haya sido la base del Imperio Incaico. Siempre sonreía de esa manera y a todo el mundo, realmente caía bien a cualquiera que la conociera. Para ella la vida consistía en ser feliz. Fueron a la Catedral, la piedra de los doce ángulos y el templo del Coricancha. La pasaron bien, Julia le tomó fotos con su celular a Antonio.
Antonio: Con tal que no las cuelgues en esa huevada del Facebook.
Julia: No te preocupes, es para mostrarles a mis amigas la foto de mi amigo de Brasil.
Antonio estrenó cara de tonto en práctica y le dijo: ¿Brasil?
Julia: A mi no me engañas con eso de que eres del Norte, tú eres brasileño papi.
Antonio puso ahora cara de asno: ¿papi? ¿brasileño? …. ¿papi?
Julia: Papito nos vemos más tarde ¿ya?. Ahorita tengo que ver a mi novio. Chau.
Julia le dio un beso en la mejilla izquierda y se fue corriendo en medio del frío cuzqueño.
El “brasileño” recordó las sabias palabras de su ídolo del cine Gregory Peck: “Las mujeres son raras”. Toda la razón Gregory.
Cenó en un restaurante junto con familias argentinas que colmaban de bote a bote el local. Por un momento pensó que se había equivocado de ciudad y se encontraba en la romántica ciudad de Buenos Aires, pero no, se encontraba en Cuzco. Lo que ocurría es que por esa época muchos argentinos visitaban la ciudad. Pidió un pepian de cuy, el cual venia acompañado con su papa sancochada y su arroz bien graneado. Lo devoró con harto placer. Al salir de regreso al Hostal, tomo un atajo por un pasaje que daba hacia la Plaza de Armas. Fue en ese momento que un hombre lo llamó.
Hombre: Señor acérquese.
Antonio vio que la galería parecía medio vacía, pero se acercó.
Hombre: Y ¿Por qué está usted aquí?
Antonio le dijo la misma mentira que le había dicho al taxista: Por trabajo.
Hombre: Ya veo que usted viene de Lima.
Antonio le siguió la corriente: Si, soy un limeño de pura cepa.
Hombre: ¿Le gustaría ver un espectáculo en vivo de costumbres incas?
Antonio pensó que eso estaba raro pero parece que el hombre lo había hipnotizado porque él aceptó ver el espectáculo. El hombre lo llevó a un stand de la galería y cerró la puerta.
Hombre: Siéntese, ¿Cómo me dijo que se llamaba?
Antonio: Me llamo Pedro (le mintió)
Hombre: Mucho gusto Pedro. Yo soy Willy.
Antonio recordó al “internacional William”.
Antonio vio que en la mesa habían una serie de huacos con forma de animales (desde cóndores hasta búhos). De pronto Willy hablaba en forma como cantada y soplaba cada uno de los huacos, cosa mágica salía el ruido idéntico que producía cada animal en la vida real. Eran increíbles esos huacos mágicos sonoros. Al rato Willy quiso venderle los huacos a Antonio, él no aceptó. Entonces Willy le ofreció unos cds con los ruidos de los huacos. Antonio tampoco aceptó y se puso de pie haciendo un gesto como de querer irse.
Willy: Y ¿por cuánto tiempo más te vas a quedar en Cuzco?
Antonio: Lo que dure el Proyecto, puede ser 3 meses o medio año.
Willy: Ok. Mira cuando quieras vuelve, por ahí que te animas a comprarme un huaquito, ojo que vienen con su sello que son copias para que no te hagan problemas allá en Lima.
Antonio: ….hmmm. Más bien quisiera hacerle una pregunta.
Willy: Dime.
Antonio: Conoce al “internacional William”.
Willy salió fuera de la galería, prácticamente lo empujó a Antonio, miró a un costado y a otro. Luego le hizo un gesto para que se quedara callado y que lo esperara. Antonio tenía la seguridad que este hombre lo iba a llevar con el brujo. Willy cerró las puertas del stand y de la galería. Con su mano le hizo una señal a Antonio para que lo siguiera. Llegaron al cruce de una calle con un restaurante judío y una pizzería italiana, ahí había un Toyota verde. Entraron y Willy lo puso a andar.
Willy: ¿Por qué quieres ver al “internacional William”?
Antonio: Quiero comprarle su pócima para “no enamorarse nunca jamás”.
Willy. ¿Por qué un tipo joven como tú quiere eso?
Antonio tenía el cabello blanco pero su rostro era joven y no común, por eso quizá lo confundían con cualquier nacionalidad.
Antonio: Estoy harto del amor. Enamorarse sólo trae decepción y sufrimiento. Yo quiero ser feliz.
Willy: El amor es lo más bello del mundo. Si quieres ser feliz debes amar.
Antonio: Yo ya no quiero amar.
Willy: Pues se ve en tus ojos que si. Mira Pedro, mi nombre real es Carlos, un gusto conocerte. Soy “Willy el vendedor de huacos”, también conocido como “el internacional William” en otros lares y como “La tía Lupe” en el periódico local para el que trabajo.
Antonio: ¿La tía Lupe? Eres ………..
Willy: Ja ja. No. Lo que ocurre es que yo escribo la sección de “Historias del corazón” con el sobrenombre de la tía Lupe.
Antonio: Ese tipo de secciones donde te mandan historias de amores y tú les das consejos.
Willy: Exacto. Sólo que hay un detalle, también las historias de amor las escribo yo.
Antonio: Pucha que eres un pendejo.
Willy: No, sólo quiero vivir. Tengo una familia que mantener.
Antonio cerró su boca, noto que Willy hablaba seriamente.
Willy: Veo que a ti te falta madurar bastante. Mejor regresa a Lima, si eres tan tonto para creer en pócimas mágicas para “no enamorarse”.
Antonio: O sea que esa es otra de tus pendejadas.
Willy: Sobrevivencia le llamaría yo. Mira Pedro, tú todavía no sabes lo que es tener una familia y que te falte el pan para tus hijos, el día que lo sepas ya te quiero ver.
Antonio: Ya que te has sincerado, yo también me sincero. En realidad me llamo Antonio y soy de Quinti, no de Lima.
Willy: Eso ya lo se.
Antonio: ¿Cómo lo sabes?
Willy hizo una sonrisa amplia.
Willy: ¿Dónde te estás hospedando?
Antonio: En el “Embajador”. ¿Por qué?
Willy: Seguro que ya conversaste con Julia ¿cierto?
Antonio: Si, más tarde nos íbamos a ver ….. aguanta ¿Cómo sabes que he conversado con ella?
Willy: Ahorita mismo recoge tus cosas y vente conmigo. Inventa alguna excusa y largate de ahí.
Antonio: ¿Por qué tendría que hacer eso? Dame una razón, una no más.
Willy: Viniste a Cuzco por una pócima mágica. Pues no te vas a ir con las manos vacías. Te vas a llevar algo mejor, la pócima del amor. ¿Qué dices?
Antonio se puso a deliberar con su cerebro. Mientras tanto Willy se había estacionado a una cuadra del “Embajador”.
Antonio: Algo me dice que no te haga caso. Por otro lado pienso que en verdad eres un brujo que sabe mucho y yo quiero aprender de la vida, quizá los encorbatados no me guiaron por el camino correcto.
Willy: ¿Los encorbatados? Ja ja ja. Que manera de llamar a esos pretenciosos. No me llames brujo, suena feo ese término, mejor llámame a partir de ahora Huayna Cápac.
Antonio: Ja ja. Ahora si que me das risa. Pensé que no tenias tu gracia pero eso de que te llamen el nombre de un inca si que es risible. Me has convencido Huayna.
En “El Embajador” lo esperaba en la puerta Julia sonriéndole. Antonio pasó por su lado y le puso la misma sonrisa, pero siguió de largo. Luego de un rato, Huayna condujo el auto hacia la esquina del Hostal y observó que Antonio parecía decirle algo a Julia, y esta ponía ojos de cabra arrecha.
Huayna: ¿Qué le dijiste?
Antonio: Poesía de Souza
Huayna: ¿Quién carajos es Souza?
Antonio: Nadie, es un poeta brasileño que me acabo de inventar y le he susurrado sus poemas de amor.
Huayna: Tú si que eres extraño. Acaso no sabes que recitar poemas es cursi para las mujeres.
Antonio: Será cursi pero si vieras como les fascina en las artes del amor.
Huayna: Tienes razón en eso pendejillo, mientras ven al hombre más ridículo como les gusta.
Antonio: Aja.
Huayna: Bueno “Souza” vámonos.
Antonio le mandó un beso volado a Julia. Ella lo remedó y en su corazón siempre guardó el recuerdo del poeta brasileño que alguna vez llego al Hostal.
Tomaron el camino que lleva hacia el valle del Urubamba, de noche el Cuzco se veía inclusive más espectacular alumbrado por la luna llena. Antonio contemplaba con mucha tranquilidad esas imágenes que iban llenando el casillero de recuerdos en su cerebro. Por su mente también pasaba como había confiado en un extraño, podía ser un pervertido o un maniático, se acordó del taxista que cuando le habló del “internacional William” lo bajó del vehículo en plena Avenida de la Cultura.
Antonio: Huayna te puedo hacer una pregunta.
Huayna: Dime
Antonio: ¿Has tenido problemas alguna vez con eso del “internacional William”?
Huayna se mantuvo callado por un breve lapso.
Huayna: Una vez un tipo alto y corpulento vino a mis instalaciones mágicas y quiso agredirme.
Antonio: ¿Por qué?
Huayna: No me daba un porque. Menos mal que apareció mi señora con una de mis nenas y al tipo se le ablando el corazón y se fue. Tiempo después me entere que la furia se debía no a “Willy el huaquero” ni a el “internacional William”, su violencia era porque pensaba que yo me había enterado una infidelidad suya y la había publicado en la sección de “Historias del Corazón”. No se ni como se enteró que yo era la tía Lupe, lo bueno es que nunca más supe de él.
Antonio repasó en su memoria al taxista, tenía la misma descripción (alto y corpulento) con la añadidura de un corte en la mano derecha que era bien notorio. Luego de aquel intercambio de palabras, el viaje se mantuvo en el más estricto silencio.
Huayna: Antonio despierta. Hemos llegado.
Antonio: Wow. Que lugar es este.
Huayna: ¡Ollantaytambo!
Antonio no podía creerlo, a unos metros de las espectaculares ruinas de Ollantaytambo habían construido un Lodge con el mismo nombre de las ruinas, lo habían puesto con unos focos luminosos y en letra corrida. Unos árboles inmensos acompañaban la entrada. Movió su nariz y percibió el olor del río Vilcanota. Antonio había llegado al Paraíso sin haber muerto.
Huayna tenía al costado de aquel Lodge, una especie de casita pintoresca (tal como se daría cuenta Antonio horas después al ver los colores de la fachada y el estilo de construcción suizo). Ahí contaba con tres cuartos, uno para dormir él con su señora, el otro para que durmieran sus dos nenas y uno último donde guardaba los huacos que vendía los días viernes y sábado. En este mismo lugar de Lunes a Jueves atendía de día a los desdichados que llegaban pidiendo su pócima para no enamorarse nunca jamás. Por las noches tomaba una silla, se acercaba a una laguna cercana al río Vilcanota y escribía las historias de amor de la tía Lupe. Con el dinero de estas tres actividades podía sobrevivir para pagar los apremios de la vida. Antonio se acostó en el sofá de la sala y se dispuso a dormir.
A las 5 de la mañana el sol ya abrazaba el valle del Urubamba y en Ollantaytambo, Antonio abría las ventanas para contemplar el paisaje. Nunca en su vida había sentido tanta paz como en ese momento, definitivamente era feliz. Quizá el amor significaba primero amar tu patria, tu lugar de nacimiento, él ya empezaba a amar al Perú como nunca antes lo había hecho.
En el desayuno Huayna le presentó a su señora Esther y a sus hijas Carmen y Andrea. A todos se les veía felices. Antonio se sorprendía a cada instante.
Era domingo por lo que le dijeron a Antonio para que los acompañara a hacer compras al barrio de Pisac. Al llegar al lugar, las niñas y la señora de Huayna se separaron de los dos hombres y fueron en busca de la zona de textiles.
Antonio: ¿Qué es la felicidad?
Huayna: Amar.
Antonio: ¿Qué es amar?
Huayna: Compartir.
Antonio: No existe tal pócima del amor.
Huayna: Si existe y seguro quieres saber dónde
Antonio: ¡Claro!
Huayna: En cada uno. En ti. En mí. En él. En ella. En todos.
Antonio: ¿Por qué me tuviste que traer hasta acá para decirme todas estas cosas?
Huayna: Yo alguna vez fui como tú, un pendejillo que no quería asumir responsabilidades mucho menos compromisos. Dentro de mi mente los demás siempre tenían la culpa de todo. Un día conocí a Esther y decidí cambiar por amor. Justo por aquellos tiempos me interesé por la lectura y me enteré que Huayna Cápac fue el reorganizador del Imperio Incaico. Era un ejemplo admirable de gran fuerza de voluntad, valentía y don de liderazgo. Por otro lado en el amor aprendió de los errores de sus padres y trató de hacer lo mejor posible este aspecto para su vida y para la de sus hijos.
Antonio: Debido a eso te gusta que te llamen Huayna. Mira pues, que tal historia. Sí, había escuchado hablar de Huayna Cápac pero no tuve mucho interés.
Huayna: Hoy en día, los jóvenes no le dan importancia a la historia. Sin embargo si no aprendemos de las lecciones del pasado, estamos condenados a repetirlas en el presente y en el futuro.
Antonio: Tienes razón.
Huayna: Te propongo que te quedes este mes de Diciembre aquí en Urubamba, me comprometo a enseñarte algunos secretos de la vida. Te aseguro que pueden servirte de mucho, tú eres distinto a tanta otra gente que he conocido, te interesa ser mejor persona.
Antonio: Me gusta la idea. Este mes lo había destinado a vacacionar, pensaba pasarla en Lima pero las circunstancias hicieron que viniera aquí a Cuzco.
Huayna: Sabes ¿Qué es lo mejor de lo que te ha pasado?
Antonio: ¿Qué?
Huayna: Cuando las personas sienten que se encuentran hundidas en cualquier aspecto de su vida toman dos opciones: Reinventarse o hundirse más. Tú tomaste la primera opción, más allá de que tampoco fuera lo mejor. Eso de no querer enamorarse nunca jamás es muy tonto, déjaselo a los que se creen listos. Mira finalmente como terminan.
Antonio: ¿Cómo terminan?
Huayna: En unos años más lo sabrás.
La esposa de Huayna y sus hijas terminaron de hacer sus compras y se acercaron a los dos hombres. Luego de un almuerzo con cuy frito y chicha de jora pasaron la tarde contemplando el cielo azul y conversando sobre el turismo en la zona. Las niñas jugaron pelota un rato con el canoso Antonio mientras Huayna y Esther los observaban sentados y tomados de la mano.
El Lunes empezó el día con un olor a novedad. Al Lodge Ollantaytambo habían llegado unas familias griegas para pasar los días de navidad y año nuevo que se avecinaban en unas semanas. Antonio miró por su ventana a las griegas, las habían de todas las edades, se focalizó en las que tenían pinta de entre 20 y 30 años.
Huayna: ¿Qué estás haciendo?
Antonio: Mirando a las gringas.
Huayna: Has escuchado del “ama sua, ama llulla y ama quella”.
Antonio: Los incas decían “no robarás, no mentirás y no serás ocioso”.
Huayna: Doy por descontado que cumples con el ama sua.
Antonio: Claro señor.
Huayna: Lo del ama llulla …….
Antonio: Todos mentimos. Tú mientes.
Huayna: Entonces ¿Tú haces lo que hace todo el mundo?
Antonio: ……………
Huayna: ¡Lo mío no es mentira! Mentira es sacar ventaja del otro y hacerle daño. Lo de la pócima y lo del periódico es una forma de darles esperanza a los realmente decepcionados de la vida, ese no es tu caso porque tú si quieres salir adelante.
Antonio: Huayna realmente me dejas cojudo con tus palabras.
Huayna lo miraba a Antonio como si fuera el hijo que nunca tuvo.
Huayna: Tu lección de hoy es el ama quella o mejor dicho no ser ocioso, en vez de estar mirando a las blanconas mejor únete al taller de artesanías que dictan en el Lodge todas las mañanas. Puedes aprender a realizar tus propias cerámicas y venderlas a los turistas. Mira que vender se encuentra relacionado con el amor.
Antonio: ¿Cómo es eso?
Huayna: Sólo se puede vender lo que se conoce bien. Si realizas tu propia cerámica vas a tener mayor facilidad para venderla ya que la conoces bien, la amas, la quieres porque tú mismo la hiciste con tus propias manos.
Antonio: Tu filosofía me gusta.
Antonio entró con mucha curiosidad al Lodge, indagó por el lugar donde dictaban las clases de artesanía. Lo mandaron al fondo, había un cuarto pintado de marrón atravesando el patio. Mientras caminaba observaba a las griegas, en su mente iba diciendo “esta si, esta no”. La puerta se encontraba abierta, asomó su rostro y vio una mujer de unos 40 años elaborando un jarrón sobre una mesa.
Antonio: ¿Usted es la profesora?
Linda: Así es, me llamo Linda.
Antonio: Yo Antonio. Oiga su nombre le hace merecimiento a tanta belleza.
Linda: Gracias – sonrió y se puso roja.
Antonio: Usted no es peruana ¿verdad?
Linda: No.
Antonio: ¿De dónde es?
Linda: De Gales.
Antonio: Ohhh. Que interesante. ¿Lleva mucho tiempo en Perú?
Linda: Si, llegué aquí hace 15 años y me enamoré de este lugar, es bellísimo.
Antonio miro si tenía aro. Nada, los dedos limpios. Sin embargo, como se encontraba trabajando quizá se lo había sacado. Para no tener duda, bastaba un par de preguntas más.
Antonio: ¿Y cómo así se animó por venir al Perú?
Linda cambió la sonrisa por la seriedad.
Antonio: Perdón, creo que estoy muy preguntón hoy día.
Linda: No hay problema, vine para olvidar a un amor irlandés.
Antonio solo movió la cabeza de arriba hacia abajo y de abajo hacia arriba. Según él, la gringa se encontraba sola.
Antonio: ¿Y los alumnos?
Linda: Siempre están de paso, por ejemplo ayer y antesdeayer estuvieron unos jóvenes de Nueva Zelanda.
Antonio: Por ahí seguro vino una chica llamada Tracy.
Linda: Si ¿Cómo lo sabes?
Antonio: En el avión que me trajo la conocí a ella y sus amigas, les dije que vinieran a Urubamba.
Linda: Déjame verte bien. Ja ja ja.
Antonio: ¿Qué pasa? ¿He dicho algo gracioso?
Linda: Tracy me mostró su cámara con las fotos del canoso que habían conocido en el avión, con sus amigas, decían que eras un tipo exótico.
Antonio: ¿Exótico?
Linda: Así dijeron. Ji ji ji.
Antonio hizo una mueca de sonrisa pero no le gustó eso de exótico.
Aquella mañana Linda le enseño los principios básicos para realizar cerámicas. El aprendiz Antonio prometió estar muy temprano al otro día para seguir aprendiendo.
Antonio: ¿Qué es la pasión?
Huayna: Es egoísmo, quieres placer para ti pero te olvidas del otro, se puede convertir en una esclavitud. Muchos lo confunden con amor. Ahora me toca preguntar a mí.
Antonio: Ok.
Huayna: ¿Por qué encaneciste totalmente teniendo menos de 40 años?
Antonio: Me llamaba la atención que hasta ahora nadie me lo hubiera preguntado, en Quinti y en Lima es lo usual que me hagan esa pregunta ni bien me conocen. Todo ocurrió una madrugada que trabajaba con los encorbatados, justo ese día no vinieron los tombos a cuidarnos, un amigo que yo siempre lo vi como un tipo normal sacó una pistola y dijo que nos iba matar a todos. Tuve tanto miedo de morir que en cuestión de horas las raíces de todos mis cabellos se pusieron blancas.
Huayna: Asu que alucinante, no sabía que eso fuera posible ¿Y cómo terminó la historia?
Antonio: Tras contarnos por 3 horas – que resultaron infinitas – su miserable vida privada, se acercó, a la ventana, miró hacia el Océano Pacífico, se llevó el arma a la sien y se suicidó.
Huayna: Que triste. Pobre hombre.
Antonio: Pobres de nosotros que estuvimos en manos de ese loco todo ese tiempo. ¿Le tienes compasión?
Huayna: Claro que le tengo compasión. ¿Quién soy yo para juzgarlo?
Antonio: …………………..
Huayna: Cambiando de tema, ¿Qué tal te fue hoy?
Antonio: Bien, aprendí a realizar cerámicas de estilo moche.
Huayna: Y ¿Por qué pones cara de ahuevado?
Antonio: A ¿Qué te refieres?
Huayna: Miraste hacia arriba con ojos soñadores.
Antonio: Es que la profesora es guapa.
Huayna: Te refieres a Linda, si es muy guapa pero es mayor para ti.
Antonio: A mi no me importa la edad.
A la mañana siguiente Antonio observaba a Linda realizar unas cerámicas con grabados en alto relieve. La miraba y se imaginaba con ella haciendo la escena de la película “Ghost” cuando Patrick Swayze con Demi Moore se besaban y tocaban mientras realizaban una artesanía. Antonio se puso a tararear la canción de “Melodía Desencadenada”.
Linda: Antonio ¿Qué te pasa?
Antonio: Nada nada. Me distraje, perdón. Te propongo hacer el juego de las preguntas y respuestas sin opción a callar. Si o si se responde.
Linda: A ver lánzate.
Antonio: ¿Qué piensas de la mentira?
Linda: Me da asco. Te cuento un caso, un amigo peruano administrador viajó a los Estados Unidos y luego de un tiempo nos dijo aquí a los del Lodge que allá se encontraba de gerente de un restaurante. Nosotros le creímos. Al cabo de un tiempo, un danés que siempre se moviliza entre Cuzco y California nos contó que lo vio a Jhon (así se llamaba) como mozo en un restaurante de California. ¿Por qué nos tenía que mentir?
Antonio: Tenía vergüenza. Le faltaba personalidad. De esos hay muchos casos y no solamente Estados Unidos, se van a Europa y pasa lo mismo, envían cartas contando sus empleos rimbombantes y lo bien que les va. Pero ojo no son todos los casos, como en todo siempre hay excepciones a la regla. Ahora me toca a mi otra pregunta. ¿Cuál es la diferencia entre el amor y el sexo?
Linda: Fácil. En el amor se quiere con el alma. El sexo es algo instintivo. Muchos confunden el sexo con el amor. Por eso algunos inician una relación ya que los une el sexo y se separan, una vez que se hastían. Me toca. ¿Qué es el éxito?
Antonio: Tener carácter y fuerza de voluntad para lograr mis metas. A ver …. ¿Podemos los seres humanos contentar a todos?
Linda: Nunca vas a contentar a todos. Siempre te van atacar algunos y estos van a ser los más cercanos. Sabes ¿Por qué? Porque tienen envidia. Lo importante es no dejarse amedrentar y seguir siempre en línea recta.
Antonio: Interesante punto de vista.
Linda: ¿Qué es lo que más valoras de un libro?
Antonio: Que son como mis amigos, me enseñan tanto cada vez que estoy con ellos.
Linda: Me gusta esa analogía. ¿Por qué la gente no se casa hoy en día?
Antonio: Porque según ellos “todavía les falta vivir” pero realmente es porque no quieren asumir responsabilidades. Lo malo es que con el paso del tiempo la soledad te vuelve un amargado o una amargada.
Linda se quedó callada un rato como pensando.
Antonio: Me toca a mi ¿Qué es un práctico?
Linda: Un mentiroso consumado que vive de los placeres y el halago.
Antonio: Ja ja. ¿Qué es un idealista?
Linda: Un tonto.
Antonio: Ja ja. Que frontal.
Linda: …. pero ojo los idealistas son los que cambian el mundo.
Antonio: Pero hace un rato dijiste que eran unos tontos.
Linda: Tontos por ser soñar despiertos pero a la vez al ser soñador ven lo que los prácticos no ven enceguecidos por su vanidad, de igual manera hacen lo que los otros no hacen.
Antonio: Con pocas mujeres he hablado de cosas profundas.
Linda: Con pocos hombres he hablado igual que contigo.
Antonio y Linda echaron a reírse por buen rato, luego siguieron con la realización de los ceramios.
Cuando llegó el día Jueves, Antonio se puso al lado del “internacional William” para hacer las veces de Asistente y conocer a los tipos que venían por la poción mágica para “no enamorarse nunca jamás”. El primer tipo que llegó era un barbón como de 30 años con cara de abatido, bajó de una camioneta blanca y se dirigió hacia la puerta donde colgaba un cartel con una flecha que decía “aquí se encuentra William”. Huayna para interpretar al “internacional William” se ponía un poncho multicolores encima y cambiaba la voz (la hacia más ronca). Este primer tipo contaba que tenía un matrimonio tranquilo sin sobresaltos, un día le dijeron en el trabajo que lo trasladaban a la Selva, le dijo a su mujer para ir. Ella le dijo que por nada se iba a esa zona, para ella más importante era su trabajo en la Costa. Él se molestó y le dijo que ella no lo amaba. Ella no dijo nada. Se separaron. Con el tiempo ella ya estaba con otro hombre disfrutando de los placeres de la vida. Tras un tiempo en la Selva, había venido al Cuzco porque quería comprar esa pócima a como de lugar (las selváticas lo ponían loco pero no quería enamorarse) y además un favorcito más.
Internacional William: Aquí tengo la pócima. ¿Cuál es ese otro favor que desea usted?
Barbón: Me dijeron que usted también sabe preparar otras clases de perfumes.
Internacional William: Ya se lo que quiere.
Huayna buscó en unos cajones y luego sacó un frasco con una calcomanía que claramente decía “Atracción”.
Internacional William: Tome joven y sepa usarlo.
Barbón: Gracias, muchas gracias.
El barbón se fue feliz con sus pociones mágicas.
Más tarde llegó un tipo que quería la pócima mágica y otro favorcito. Antonio pensó que el tipo también quería ese perfume “Atracción”. Sin embargo, Huayna lo que hizo fue sentarse en el piso, sacarse su poncho, extenderlo sobre el piso, invitar al caballero a que se sentara frente a él, sacar una bolsita de su bolsillo con hojas de coca dentro. Luego tiro las hojas de coca al poncho y empezó a hacer una lectura de las mismas respecto a las preguntas que le iba haciendo el tipo. Preguntas como ¿quién le estaba traicionando en el trabajo?, ¿si su amante le era infiel y con quién?. El tipo se encontraba convencido que las hojas de coca decían la verdad. Antonio se sorprendía que Huayna siempre estuviera preparado para todas las eventualidades y requerimientos de los clientes que se acercaban a su negocio.
El tercer tipo que llegó tenía miedo al matrimonio porque sufría de pedos aberrantes. El “internacional William” le dio la pócima mágica y de regalo el perfume “AntiPedal”.
El último tipo en llegar tenía una pose medio amanerada y presumía de que venía de un pueblo donde los hombres eran unas máquinas de follar con sus mujeres. Que ahí no existía la infidelidad y otras mentiras más que ni Huayna ni Antonio le creyeron. Seguía presumiendo más y más cuando de pronto se desarmó y se puso a llorar. Huayna entendió los motivos reales de la venida de aquel hombre, buscó en un cajón un frasco en el que la calcomanía decía “Erectin”. El hombre se fue profundamente agradecido.
Al llegar la noche, el cielo se encontraba lleno de estrellas. Era digno de ser pintado aquella visión de los que estaban en Urubamba. Huayna fue a una laguna cercana al río, se sentó en un banco y empezó a escribir su “historia del corazón” para el día siguiente. Antonio lo siguió sin decir nada. La tía Lupe escribiéndose y respondiéndose a si misma. Quien lo diría.
Rato después, Antonio regresó a casa, cuando pasó por el Lodge “Ollantaytambo” escuchó una música que captó su atención. Se acercó a fisgonear, un chico del área de limpieza le dijo que los griegos habían hecho una fiesta y habían alborotado al Lodge, todos celebraban el cumpleaños de una chica que había cumplido 18 años. Eran varias personas y Antonio se metió entre todas, por su aspecto era uno más, hay que ver que por su tipo parecía uno más de cualquier raza o nacionalidad. No entendía nada del idioma griego, nadie hablaba ni en castellano ni en inglés. Se puso a mirarlos y a intentar descifrar su lenguaje no verbal. Fue en ese momento que el grupo musical (compuesto obviamente por puros griegos) toco su versión de “Moonlight Serenade” (sonaba como si se tratara de Carly Simon). Los griegos se pusieron romanticones y cada uno tomó a su pareja. No le dejaron si quiera una griega para Antonio. Se puso a contar sus pasos para largarse lo más pronto de ahí, en eso alguien le tocó el hombro. Volteó y no había nadie.
Antonio: Mierdilla eso me pasa por no beber – se dijo a si mismo.
Volvieron a tocar su hombro. Antonio percibió un olor a mujer, un olor rico de hembra en estado de gracia. En forma rápida agarró la mano y luego volteó, era Linda con un vestido guinda. Se le veía preciosa a aquella mujer de Gales.
Linda: Tan pronto te vas
Linda lo tomó fuerte de la mano, y puso la otra en su cintura. Se pusieron a bailar.
Antonio: Te estaba buscando.
Linda: Ja ja.
Antonio: En serio. ¿A poco no me crees?
Linda: Eres un mentiroso.
Antonio: Pero eso les gusta a ustedes las mujeres.
Linda: Ja ja. ¿Por qué siempre generalizas cuando hablas de las mujeres?
Antonio: Yo no generalizo. Es que en el mundo se ha producido una perdida total de los valores.
Linda: Ahora empiezas con la cháchara de la moral. Deberías en vez de ponerte a la defensiva, agradecerme por hacerte una crítica. Mira que lo hago porque quiero que mejores.
Sonó la versión griega de “L’amour” (la cantante puso la voz como misma Carla Bruni).
Antonio: Esta música no es para bailar.
Linda: Entonces ¿Para qué es?
Antonio: Para escuchar no más.
Linda: Pero yo quiero bailar, tú sigue no más o no quieres estar aquí conmigo.
Antonio: Sigamos bailando, no me importa lo que piensen los griegos ni los demás.
Linda: Por fin dijiste algo más inteligente. A mi también me fastidia los que hacen lo que todos hacen, lo peor es que muchas veces imitan lo malo.
Antonio: Exacto. Son patéticos.
Linda: Antonio cuéntame de ti, de tu familia.
Antonio: Soy el mayor de 5 hermanos. Mi papá fue el sostén de mi familia porque mi mamá murió de infarto cuando yo tenía 8 años.
Linda: Que terrible.
Antonio: Mi papá me daba de correazos cuando me portaba mal, creo que hizo bien porque así adquirí carácter.
Linda: ¿Tú crees?
Antonio: Si, me machacaba que yo era el mayor y debía dar el buen ejemplo a mis hermanos. Con el paso del tiempo los que dieron el ejemplo fueron mis hermanos menores. A todos les fue bien.
Linda: Hablas como si a ti te hubiera ido mal.
Antonio: Mi problema fueron las mujeres.
Linda: Ja ja. Ya me parecía raro que no las mencionaras. Para mí que la ausencia de la madre llevó a que cubrieras su presencia con cada mujer que conocieras.
Antonio: No creo. Para mi la culpa la tuvo una chibola cuando yo era quinceañero.
Ahora sonaba “Quelqu'un m'a dit” (también como si la voz de Carla Bruni se tratara).
Linda: Tú si que eres gracioso. ¿Qué te ocurrió con esa niña?
Antonio: Un gordo le dijo a esa niña que yo quería algo con ella y la muy cabrona me dijo textualmente “prefiero tierra antes que a ti”.
Linda: Ja ja. Y tú ¿te traumaste?
Antonio: ¿Qué crees? Adolescente con las hormonas alborotadas y que me digan eso.
Linda: Ja ja ja ja ja.
Antonio: Y luego.....
Linda: ¿Qué? ¿Hay más?
Antonio: Eso ya fue mi primera vez.
Linda: Cuenta, que me estoy divirtiendo. ¿Qué pasó?
Cambiaron el giro de la música y se pusieron ochenteros, arrancaron con “True” de Spandau Ballet, los griegos se pusieron acaramelados a bailar de nuevo, Antonio y Linda seguían agarrados de la mano.
Antonio: En Quinti tomamos leche de burra para tener buen estómago. El día de mi primera vez tome la leche pero fue la de burra negra, uno de mis hermanos por joder me había hecho el cambio.
Linda: ¿Cuál es la diferencia?
Antonio: La de burra negra te pone burro. Ya te imaginas como me fue esa noche con mi flaquita.
Linda: Ja ja ja ja.
Antonio: Pero eso no fue lo peor…… la verdad no se que hago contándote tanta intimidad mía.
Linda: Será quizá porque te inspiro confianza.
Antonio: Quien sabe, tal vez.
Linda: Bueno continúa que fue lo peor de tu primera vez.
Antonio: Ella estaba tan emocionada que me dijo que me detuviera un instante, luego se puso de rodillas y …..
Linda: y….
Antonio: …. se puso a elevar una oración para tener buen sexo.
Linda: Ja ja ja ja.
Antonio: Era una buena chica, muy creativa por cierto. Siempre que la recuerdo, se forma una sonrisa en mi rostro. Que pena que yo hubiera sido tan joven. Hoy ella ya es toda una ama de casa, responsable y tiene dos niñas bien hermosas.
Linda: ¿Qué crees que les faltó?
Antonio: Mucha mucha madurez. Las mujeres saben lo que quieren prontamente, en cambio nosotros los hombres nos demoramos en madurar.
Linda: Te cuento que algunos nunca llegan a madurar.
Antonio: Yo estoy haciendo todo lo posible por madurar.
La música cambio a “Kokomo” de los Beach Boys. Linda le propuso a Antonio salir a la terraza para observar el panorama de Urubamba. Adentro continuaba la música.
Antonio: Veo que yo me la paso hablando de mi y tú no hablas nada de ti.
Linda: ¿Tienes algún problema con eso?
Antonio: Si.
Linda: ¿Cuál?
Inesperadamente la música cambió a “Every little thing she does is magic” de The Police.
Antonio: He comprendido que busco reciprocidad.
Linda: Y ¿Qué ocurre si no la encuentras? Nosotros queremos que el mundo sea como nosotros deseáramos pero eso es sólo un ideal.
Antonio: Es cierto y me da coraje.
Linda: Que lindo sería que todos amaramos de la misma forma y recibamos lo mismo de nuestra pareja. Pisa tierra, lo que buscas es un imposible.
Antonio: ¿Por qué?
Linda: Porque la gente es como es.
Antonio: ¿No será que me dices todo eso para no hablar de ti?
Linda: ¿No será que no te gusta escuchar las verdades de la vida?
“Message in a bottle” invadió la pista de baile. Los griegos se movían al son de la banda.
Linda tomó de la mano a Antonio e hizo unos movimientos con las manos para que cambiara su rostro serio en ese instante.
Linda: Siempre quise bailar esta canción.
Antonio: Yo también.
Linda: No te creo.
Antonio: Ji ji mentira pero que bien se siente.
La noche siguió su curso, Antonio siguió hablando y hablando. Linda le escuchaba y sonreía. Ya cuando el sol comenzaba a hacer su aparición, los griegos tocaron “Right here waiting for you”. Antonio y Linda se pusieron a un costado de la pista de baile, el la tomó por la cintura y ella le puso los brazos alrededor del cuello. Él era ligeramente más alto que ella.
Antonio nunca había tenido “ningún encuentro cercano” con una extranjera, sus 14 mujeres de Quinti lo podían avalar. Linda no era de una belleza clásica, no tenía el aire de las argentinas ni la sensualidad de las brasileñas mucho menos el color de las francesas o la mirada soñadora de las italianas. Linda tenía algo que lo enloquecía (y no se trataba de poder conversar con ella como no lo había hecho con mujer alguna en su vida). Ese algo era su voz. Su castellano era dulce, era un enigma como había conseguido esa entonación en 15 años pero le fascinaba.
Por su parte, Linda consideraba a Antonio un niño lleno de sueños. Le faltaba mucho para ser hombre. En su natal Gales había sido prostituta, conocía todo acerca de los hombres, sabía tanto de ellos que inclusive podía presumir de conocer hasta a los hombres que todavía no existían. Si vino hasta la lejana Urubamba fue para olvidar a su “jefe” que la maltrataba. Vivió un tiempo en Londres, ahí le hablaron de lo maravilloso que era el Cuzco y la paz que se podía obtener en ese lugar al otro lado del Atlántico. Fue así como hizo el largo viaje, al llegar a Cuzco conoció a un bridgero con él que se acostó y vivió con él por un tiempo, él le enseñó a hablar español en una forma única (por lo cantada que sonaba la pronunciación), además la vinculó a las personas que trabajaban artesanías y así un día ella sintió que dominaba ese arte y se presentó en el Lodge Urubamba como una experta europea en el tema de vasijas moches, ella podía ser una buena profesora para aquellos que quisieran algo de turismo vivencial. Linda convenció a todos y así se quedó. Nadie sabía su pasado, lo peor que le podía ocurrir es que un viejo cliente viajara hasta el lejano Cuzco.
Linda: ¿En qué piensas?
Antonio: En las mujeres que toman anticonceptivos.
Linda: Ja ja ja. ¿Por qué rayos piensas en eso?
Antonio: Terminan hechas unas cerdas.
Linda: ¿Tú me ves hecha una cerda? – diciendo esto hizo un gesto con la boca y movió la nariz hacia ambos lados.
Antonio: Ja ja ja. Ahora tú me das risa.
Se besaron. Para Antonio fue algo mágico, increíble. Para Linda fue algo extraño, ese canoso le provocaba hacerlo suyo, se había encaprichado.
Linda: Enséñame lo que tú sabes – le dijo luego del beso.
Unos ojos habían visto el beso y lo que ocurrió posteriormente, o sea como se fueron al cuarto (habitación permanente) de Linda. Esos mismos ojos siguieron su camino.
Antonio se presentó en casa de Huayna hacia el mediodía del sábado.
Huayna: ¿Dónde estuviste? Ayer te quería dar unas lecciones importantes.
Antonio: Me fui a la Laguna de Huaypo. Te lo recomiendo, es algo inenarrable.
Huayna: Ya me imagino lo inenarrable.
Antonio: Es extraño ayer sentí por un momento que el reloj se detuvo a la misma hora y no avanzaba.
Huayna: ¿Qué más sentiste?
Antonio: En otro momento sentí que había nacido de nuevo.
Huayna: …..y ¿Con quién fuiste?
Antonio: …… con los griegos. ¿Por qué me haces tantas preguntas?
Huayna: Me preocupo por ti.
Antonio: Tranquilo, yo se lo que hago.
Los días de la semana siguiente Antonio cumplió varias veces con hacer la escena de Patric Swayze en Ghost, sólo que en vez de Demi Moore la tuvo a Linda. Si siempre había pensado que amar era difícil y ser amado peor, ahora todo resultaba mágico sin recitar poemas de escritores falsos. En cambio, Linda sólo disfrutaba esos momentos y punto.
Entre los dos armaron el árbol de navidad, lo adornaron con bolas multicolores y lo ubicaron en el hall principal del Lodge. A Antonio se le dio por leer todos los días en el periódico lo que decía su horóscopo. La sección se encontraba junto a “Historias del Corazón” de la tía Lupe. Que maravilla era que su signo zodiacal, le levantara la moral tantos días y además lo beneficiaba en el campo del amor. Definitivamente Linda era el amor de su vida.
Por esos días, Antonio aprendió lo que significa una venta con amor. Él que nunca había vendido ni un caramelo, era ahora un éxito en las ventas de ceramios. La pasaba bien con Linda todos los momentos que compartían. Prácticamente Antonio se alejó de Huayna y sus enseñanzas. Su maestra ahora era Linda.
La semana de Navidad, el Lodge Urubamba recibió nuevos visitantes, una delegación brasileña muy alegre que con su ritmo prácticamente opacaba a los griegos. Ahora si ya no cabía ni un alfiler en aquel lugar. El “internacional William” recibió justo por esos días varias visitas: un tipo que tenía complejo de mostrarse a las mujeres por unas huellas de cortes horribles que tenía en las piernas producto de un accidente en su adolescencia, otro tipo que nunca superó una decepción amorosa y había decidido tomar la poción para olvidarla a ella y a todas de paso, finalmente el extraño caso de un tipo con dejo inglés que acompañaba a los cariocas, este hombre sólo exigía que se le vendiera la pócima.
El día 23 Antonio enfermo del estómago, el “internacional William” tuvo que buscar uno de sus mágicos frascos para curarlo.
Huayna: ¿Qué carajos desayunaste en el Lodge?
Antonio: Nada fuera de lo normal. El mate que me sirvió Linda y mis panes con manjarblanco de colores.
Huayna pensó un rato y se fue, sin decir nada, del dormitorio de Antonio.
El día 24 por la noche unos niños jugaban con chispitas mariposa y otros haciendo estallar cohetones. Los peruanos, griegos y brasileños compartían una celebración mixta, habían unido la gastronomía de cada uno y las tres mesas unidas del patio principal del Lodge eran una invitación al éxtasis. Antonio buscaba a Linda y no la encontraba por ningún lado. Cosa rara, Huayna había desaparecido también. Esther, su esposa, le dijo a Antonio que no lo veía desde la mañana en que salio apresurado diciendo que se iba a la Plaza de Armas del Cuzco.
A la medianoche todos celebraban entre música, comida y felicidad. Antonio tomaba un vaso de cerveza con la mirada perdida. Una mujer desconocida (con vestido blanco y cabellera larga) se le acercó y se sentó a su costado.
Mujer: Hola, soy Lucía.
Antonio: ¿Qué tal? Antonio para servirte.
Lucía: Soy la dueña del Lodge.
Antonio: Oh, mucho gusto. ¿Eres de Perú?
Lucía: No, yo soy de Uruguay.
Antonio: Por tu acento deduje que no eras peruana. Que bueno que estén invirtiendo en el país.
Lucía: Nos gusta Urubamba.
Antonio: La verdad ¿A quién no?
Lucía: Je. ¿Tú eres el amigo de Linda?
Antonio: Si, ¿sabes dónde está?
Lucía: Esta mañana armó su equipaje y se fue. Pensé que te lo había dicho.
Los ojos de Antonio ni se pusieron vidriosos ni rojos ni nada, ya había llorado mucho por las mujeres en el pasado.
Antonio: Linda nunca me decía nada, sólo oía mis historias.
Lucía le escuchó, acto seguido tomó su cerveza de pico. También adquirió la mirada perdida de Antonio. Quienes pasaban los miraban y los juzgaban como un par de aburridos. La gente siempre juzgando.
Antonio: Sabes hoy también se fue Huayna.
Lucía: Y un irlandés que vino con los brasileños. Que raro que se vayan todos justo el día de navidad. ……Querrás decir Willy.
Antonio: Willy, William, Huayna, Carlos o cómo se llame realmente hoy también se esfumó. ¿Crees que haya alguna relación?
Lucía: Pues si. Ellos en el pasado fueron pareja, antes que él se casara con Esther.
Antonio: ¿Es una broma?
Lucía: No. Yo también un tiempo estuve con Willy.
Antonio se llevó las manos a la cabeza, como fastidiado. Lucía miró hacia arriba a la izquierda y recordó “quien sabe que”, luego tuvo un gesto expresivo de alegría.
Antonio: ¡Qué mundo!
Lucía: ¿Por qué?
Antonio: Recién me doy cuenta que yo fui más abierto con ese par, ellos nunca me contaron nada, sólo hablaban de lo que les interesaba. Bueno ya aprendí una lección: No confiar en nadie.
Lucía: Je je. Oye en mí si puedes confiar.
Ambos se miraron y sonrieron.
Antonio empezó una nueva historia de amor, pero fue la definitiva, en la noche de navidad.












75 comentarios:
Me quedo con la frase...las mujeres son raras. Saludos
Excelente historia, David.
Te felicito.
"No confiar en nadie",
siempre.
Empieza bien.
No sé como termina, demasiado larga para este momento en que te leo.
Vuelvo.
Besos
Una buena historia DAVID,aunque la he tenido que leer por partes.
Millones de besos.
"La gente siempre juzgando"... así es.
¿Podrá confiar en ella? Esperemos que no se sume a la lista de mujeres por las que lloró.
Abrazos, David, es una buena historia
Excelente cuento, David, como siempre! Tienes alma de escritor, solo te falta una publicación "física"! Me gustó la mezcla de peruanos, griegos, irlandeses, brasilenos, Salve la imaginación! Y decíme algo, confia Lucia en Antonio? yo no confiaría... jeje
Amigo, no sé que pasa con mi blog, yo veo tu ultima atualización como 4 semanas atrás, no veo tus posts nuevos en mi lista de blog...
Pero bueno, feliz navedad para ti y los tuyos, que los pasen lindo! Besote!!
¡Hola David! Llevo 20 minutos atrapada en tu historia, qué dominio de los diálogos! qué forma de hilvanar a los personajes!...
El amor puede hacerte sentir un rey o un payaso pero nunca debemos cerrar la puerta y aunque la idea sea "para siempre" es finito como todo en la vida, pero merece la pena.
Un saludo afectuoso
Gregory Peck, Gary Cooper, unos de mis favoritos junto con Audrey Hepburn.
Fuerte abrazo.
¡¡David.. que historia
Noche de navidad, de sueños y deseos,..Sobre todo, cuando el amor aparece en tu vida
SOñar, difrutar y vivir
Gracias¡¡¡¡ por venir siempre
brujilla
Belissimo conto.
Bjo no coração....
Esto si que es una novela cómo para publicarla por capítulos en la TV......sería todo un éxito.
Gracias por tu comentario en mi blog.Saludos navideños
Vaya, si era hora de una historia ¿definitiva? nunca se sabe.
Tienes buenos diálogos.
Saludos David, y felicidades.
Você trabalhou muito bem o conto. Ele despertou interesse e tive que ler, calmamente, até o fim. (depois da tradução rss).
Meus parabéns!
Bjs.
pasaba a saludarte! un abrazo!
Qué hermosa entrada David. No paré de leer por unos cuantos minutos jajjaa
un abrazo
Parabéns pela história bastante intrigante.
Beijos e boa noite!
Hoje estou aqui para agradecer sua amizade .
E desejar um Santo Natal a você e sua familia preciso acarinhar minhas lindas
amizades fico temerosa de deixar alguém sem passar no blog.
Esta postado no meu blog um presente de Natal feito com muito carinho.
Caso gostar esta a seu dispor e louvo a Deus por pelo previlégio de conhecer você.
Que perdure para sempre esse carinho essa amizade tão linda te amo ..te amo..
Beijos no coração .
Vou continuar te seguindo e te amando sempre.
De mãos dadas rumo ao futuro.
Evanir
Hola David,
Yo sí me leí de corrido tu historia, cautivante, por cierto; con soundtrack y todo... Felicitaciones.
amigo, un saludo muy afectuoso para usted
me gusta mucho la foto de Demi haciendo cerámica...y la del cuerpo de `policia.....vaya tela..un saludete desde Murcia...
Excelente historia, "Da para película"
Bueb día
Un abrazo
tener a una mujer asi
una mujer
Davidddddd aquí estoy vine apenas leí tu coment!
Que lecciones de Amor recibió el encorbatado, las he leído y pensado a cada una. Sin duda hay viajes que son más que kilómetros a Cuzco, de una ruta que se van dejando atrás. Es una vida que se deja para hacer resurgir de ella misma, otra nueva.
Antonio cambio desde el mar de sus desilusiones y la pócima fue efectiva, surgió un hombre nuevo, que vuelve a creer y apostar desde una postura distinta.
Transite las huellas de sus mujeres, desde Helena a Linda (que me dio pena que no terminaran juntos)hasta Lucía la cual parece ser definitiva en este momento.
Graciasss por invitarme! Me encanta leerte David!! Y cuando hablas de amor aún más!
Besito muasssss
De nuevo por tu casa, amigo.
Saludos y un abrazo.
Muy buen blog,se nota la preparación y los cuidados en los detalles...Para no perderle de vista
Devuelvo tu amable visita a La Acequia, en donde espero hallarte siempre que lo desees. Me encuentro aquí dos pasiones mías: el cine y la literatura. Leeré con calma.
Esperemos que esta historia sea la definitiva.
Excelente.
Un abrazo
Jessenia
Hola David, voy a decir lo mismo que alp, la imagen de "Ghost" me encanta y la música que le acompaña también.
Una historia muy apropiada cuando ya se acerca la Navidad con su mensaje de amor y todos preparamos los sueños del nuevo año. Hoy tu entrada nos puede servir para disfrutar de los preparativos. Me ha gustado cuando Linda y Antonio se hacen sus preguntas y respuestas.
Un abrazo.
Hola, David:
Muchas gracias por tu amistad y cariño.
¡Feliz navidad!
Un abrazo.
las relaciones personales son complicadas de por sí... no sólo "las mujeres somos raras", jajajaja
me gusta cómo desarrollas los personajes, me gusta como describes personalidades tan distintas en función del orígen...
narras de manera muy ágil, los diálogos te involucran en la historia, en fin... me lo he pasado muy bien leyéndote y además, para mi me resulta muy curioso los giros que utilizas al escribir, a ti te debe ocurrir lo mismo cuando lees mis post, verdad??? qué bonito es nuestro idioma, qué rico en matices, qué orgullosa estoy de él!!!!!!
un beso
y como opina alguno de tus seguidores, también creo que deberías poder publicar tus historias, son buenísimas!!!!
Me ha parecido de sumo interés tu 'curriculum' cinéfilo. Por eso accedo a seguirte.
La historia, densa y redonda, da de sí para una ¡y dos! películas. Muy buena.
Felicidades.
Soy PiliMPilar
Un abrazo
El post es extraordinario David.
con mis mejores deseos para estas navidades
¡felices fiestas!.
Muy buena historia! Me encanta leer en español.
La verdad que la esta genial (pero las mujeres no somos raras...¡¡¡No!!! para nada) jajá, menos mal que esta por medio mi ídolo Gary Cooper y todo vale.
Felices Fiestas también para ti.
Besitos.
como que las mujeres son raras..?..
jejjee...
una historia que bien podria ser una pelicula....¡¡¡ felicitaciones...
un abrazo y feliz navidad
Guau!! Se ve buenísima...
paz&amor
Isaac
David, sólo me he leído como un tercio de tu texto (prometo volver a terminarlo) y es muy fresco, muy vivo, me gusta como intercalas imágenes que parecen de película, y es también como un guión.
Por cierto, ¿las mujeres son raras?
En fin, que pases un feliz final de año.
Abrazos
Las historias definitivas son las que valen :)
Eso sí que es una buena forma de empezar la Navidad. Qué envidia :)
Igualmente, felices fiestas.
¡Ay, si pudiéramos amar eternamente a La Mujer Desnuda Entera...! Tu relato es muy bueno ¡Adelante, amigo!
Me encantó, David, una muy buena historia. Como buen amante del cine que eres, logras unos diálogos muy interesantes y creíbles. En verdad ésta fue una revelación para mí.
Te diría que lo hicieras más seguido, pues tienes un don para relatar.
Un abrazo enorme.
HD
Paso por tu casita de casualidad porque no te veía actualizar desde hace dos semanas y me encuentro con esta gran historia. Bueno, espero que blogger no me haga esto más. He leído la historia por partes, y me ha encantado. Me quedo con la frase:
¿Qué es lo que más valoras de un libro? Que son como mis amigos, me enseñan tanto cada vez que estoy con ellos...
Besotes!!!
Que tengas las mejores fiestas de Navidad y el mejor Año que llega. Y sobre todo que sigas manteniendo tu interesante trabajo blog y cultural.
Felicidades!!!
Feliz Navidad!
Besos!
Me ha dado mucha ternura, la historia de Antonio, la desilusión, linda fue importante...y que suerte que ha empezado una historia de amor, sera Lucia entonces.
Un abrazo.
Eres un hombre muy romántico, David. Hoy en día, tu eres una rareza.
Feliz Navidad!!!!!!
Muy bien !! Besos, gracias.
Um curta metragem não ficaria nada mal... que tal?
Um beijo carinhoso.
Gracias por tu entrada que ahora te devuelvo con mucho gusto y espereo que sólo sea la primera de muchas más. Espero esos intercambios. Un abrazo
Uma bela semana pra ti meu amigo...abraços.
Una entrada preciosa.Un viaje que parece iniciatico.Unos diálogos donde el amor se transforma.Una desea leer mas.Feliz Navidad. Un abrazo grande
Bonito diálogo
buen domingo!!!!!
Aprendiendo por aquí sobre películas. Yo no he visto muchas y es grato leerte.
Un beso.
Gracias por dejarte caer por mi Taller de Somnis, tus blogs muy interesantes para conocer perlas del 7º arte!
Un abrazo desde Barcelona!
Una historia muy hermosa, me ha gustado mucho. Te felicito. Saludos.
No siempre es fácil publicar de una sola vez tan extenso trabajo, hasta en Internet solemos ir con prisas, pero fíjate que no fue ni tedioso ni pesado, fue gratificante recorrer tus letras...abrazzzusss
wow... largo pero atrapante, eso es bueno y difícil de lograr.
Te deseo unas felices fiestas. continúa así.
Saludos!!
Amigo, paso por aquí para llevarme alguna buena recomendación...
Recibe un saludo,
Db.
Es un placer venir a leerte estas historias. Y muy difícil que sean diálogos explicados, construyes una historia partiendo de un guión, teatro más bien.
Complicada, y corta en realidad.
Magnífico, me gusta como construyes.
Un abrazo
David después vuelvo con calma a leerte, la verdad es que no acostumbro a leer textos tan extensos en Internet, así que déjame asimilarlo primero.
Por lo que voy leyendo me gusta, pero me cogiste desprevenida y sin tiempo ahora.
Besos mágicos
Por muchos contratiempos
que nos depare la vida
la confianza no puede morir en nosotros.
Te deseo unas felices
fiestas de Navidad.
Abrazos y besos.
Yo te digo BRAVO, con todas la letras...
Un beso
David, con el inteligente recurso de los diálogos al estilo cinematográfico construyes una excelente historia. Felicitaciones, amigo.
Te deseo una Feliz Navidad y un venturoso año 2012 donde haya paz, amor, salud felicidad y muchas películas.
Un gran abrazo navideño
Hice un comentario, y no se colgó...
Decía en el, que es muy latinoamericana y muy peruana, y deseaba -y deseo- que pronto sea cine y que nos permitas disfrutarla así, en su versión completa.
Un saludo.
Uma história de amor, envolvendo o momento nobre como o Natal. O brasileiro citando Gregory Peck, me lembra meu pai, que é admirador do cinema dos anos 40 e 50...
Una historia muy cinematográfica,
parece un guión,
excelente,
de paso te deseo
FELIZ NAVIDAD
oh qué historia tan bonita! Gracias por visitarme
Feliz navidad!
Preciosa historia.
Feliz Navidad
que linda historia. Conoci OLLANTAYTAMBO en febrero del 2011, me encanto y tu relato me hizo revivir momentos. Felices fiestas, un beso grande!
mi nombre verdadero es esther, que curioso.
todos los lugares que nombras deben ser magníficos.
biquiños y felices fiestas.
Me ha gustado David. No te ha dado por escribir una novela y publicarla??
Y que decirde Melodía Desencadenada es preciosa.
Un beso.
¡¡Pero qué popular que eres, David!!
Te agradezco, 1º la visita, luego tus palabras, pero por sobro todo, agradezco que compartas este blog.
Sinceramente, es excelente. Bibliopeque, desde Argentina, te acompaña con su voto. ¡¡Suerte Perú!!!
Una historia bien exótica, amigo... Bss
Holaa David! Quería comentar aquí pues había leído desde el móvil pero me faltaba uno trocito aquél día jeje y por fin lo he hecho, me encantóoooo la historia, buenísima.
Y qué grandes lecciones, en verdad, para encontrar lo correcto hay que pasar por lo equivocado alguna vez, solo así se sabe la diferencia y se puede reconocer lo que está bien!
Me encantó el final de la historia de amor en la noche de Navidad, bella fecha para empezar una relación y mas si es definitiva!
Un abrazo y feliz año amigo!!
Bea
Bueno e interesante...saludos desde muy lejos
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