miércoles, 29 de junio de 2011

Barbra, Woody & Kiarostami talking about LOVE




El espejo tiene dos caras (The mirror has two faces)
(Dirigida por Barbra Streisand – USA 1996)


¿Qué es más importante: El sexo animal o el sexo espiritual?, o poniéndolo en otras palabras ¿Qué es más importante el amor animal o el amor espiritual?. Gregory Larkin (Jeff Bridges) se hace preguntas como esas en su matemático cerebro. Dedicado a la docencia en la Universidad de Columbia, es un fan de los números primos y sus derivados. El problema de Gregory hasta este momento es que siempre ha sido de relaciones basadas en el sexo, así todo animal, es decir tragarse entera a su víctima. Tras una serie de fracasos con mujeres predispuestas a jugar a ser cazadas, pero en realidad son cazadoras, Gregory ya está tirando la toalla. Quizá ya es momento que tome en serio una mujer y se fije en algo más que el físico, lo espiritual puede ser una opción.

A Gregory le recomiendan poner un anuncio en el periódico. Se sienta frente al computador y escribe: “Profesor de la Universidad de Columbia busca mujer interesada en metas comunes y compañía. Debe tener un doctorado y ser mayor de 35. ¡La apariencia física no importa!”

Rose Morgan (Barbra Streisand) es una profesora de Literatura que cumple el perfil que busca Gregory. Se encuentra soltera, vive con su mamá, y envidia a las personas enamoradas porque a ella le encantaría también que alguien la conociera de verdad, lo que le gusta, lo que teme, que pasta de dientes usa, para ella eso sería maravilloso.

Gregory revisa las cartas que le llegan de mujeres contestando a su solicitud. Las agrupa en Rechazadas, Muy bonitas y Posibles. La última carta es una que viene acompañada de una foto de Rose en la que atrás dice Profesora de Literatura, también en su misma Universidad. Llama al teléfono de la carta y le contesta la hermana de Rose. Ella le dice que Rose nunca contestaría a un tipo que hace ese tipo de anuncios, si ella lo ha hecho es porque él puso que trabajaba como profesor en la Universidad entonces no era un cretino cualquiera.

Esa mañana Gregory va a la Facultad de Literatura y entra a la clase de Rose, un salón repleto de alumnos, hay hasta gente parada escuchando a la profesora. Ella da una cátedra acerca del amor y los alumnos escuchan fascinados. (Esta escena es la mejor de la película, me recordó mis clases en los salones auditorio de la UNALM). Gregory se sienta al fondo y también escucha con atención a Rose.

Es de noche y Gregory marca el teléfono de Rose. Ella está echada en su cama viendo la tele. Se presenta como el profesor Larkin del Departamento de Matemáticas. De nervios dice un par de burradas y ambos se ríen. Luego le comenta que asistió a una de sus clases y quedo impresionado, él desea cenar con ella. Días después cenan juntos y empiezan a conocerse. Las invitaciones siguen y van a recitales de música. De pronto se han convertido en una especie de enamorados sin beso ni sexo. El mejor amigo de Gregory conociendo como él era antes, piensa que ahora está más enfermo. La hermana de Rose conociendo como ella era antes, piensa que ahora ella debe deschavarse para que él susodicho Gregory “haga algo”. La mamá de Rose piensa que es algo anti-natural eso de que el hombre "no toque" a la mujer. Sin embargo Gregory está firme en su decisión de no tener nada de sexo.

Gregory: Quiero que te sientas a gusto conmigo así que te lo voy a decir de frente. No me interesa el sexo.
Rose: ¿No?
Gregory: No y no tiene que ver nada contigo.
Rose: ¿No?
Gregory: No. De hecho tiene que ver con tu clase del otro día.
Rose: ¿Si?
Gregory: Si, yo también creo que son las ilusiones sobre el amor y el énfasis en el sexo lo que aleja y separa a la gente. Como tú misma dijiste, el romance es un mito, ¡una manipulación!
Rose: Espera. Yo me refería a las opiniones académicas que son puramente subjetivas.
Gregory: ¡Pero tenías razón! Las relaciones que se basan en el amor romántico no valen nada. No tienen ningún fin, ningún valor.
Rose: ¿Te quedaste toda la clase?
Gregory: No, me fui cuando hablabas de la música que oímos cuando los amantes se besan en la pantalla y concuerdo en que es manipulador porque en la vida real no oímos música. Y la persona con quien salimos no es una estrella de cine. Es una maliciosa…
Rose: ….¿fantasía?
Gregory: ¡Exacto! Esta adicción a la belleza y la perfección que crea la publicidad … ¡sólo se alimenta de los deseos patéticos de la gente! La gente ya no tiene sus propias opiniones. ¿Estás de acuerdo?
Rose: Te entiendo.
Gregory: Los medios nos dicen lo que es bello y lo que no. Los programas de televisión nos dicen cómo debe verse una relación y como debe sentirse. ¡Y el sexo!
Rose: Si?
Gregory: No te diré cómo ha arruinado mi vida.
Rose: …. adelante dímelo.
Gregory: Bueno, me vuelve loco.
Rose: ¿De veras?
Gregory: Literalmente. Cuando quiero a alguien sexualmente me vuelvo loco.
Rose: No me digas.
Gregory: Recuerdas esa película “Atracción Fatal”. Yo puedo entender a esa mujer. Claro yo nunca mataría a alguien inocente. Pero me es familiar esa sensación de que cuando quieres a alguien tanto que físicamente te duele no tenerlo. ¡Esta ficción conocida como “enamorarse” enloquece a la gente, como dijiste! Y luego al final estás loco y solo.
Rose: Muerto, yo dije muerto.
Gregory: Cierto, muerto. ¡Estamos muertos! Ahora yo creo en verdad que dos personas pueden juntarse, incluso casarse por razones más significativas, más concretas que el sexo. Un amor que crece con el tiempo desde el respeto, la confianza, el cariño, intereses comunes.

Gregory y Rose llevan 3 meses y no se han besado. Cada salida son horas de hablar mucho. A Rose le parece fantástico no preocuparse por lo que dice, por la ropa que usa o lo que come, Gregory la acepta como es.

Una noche salen a un parque y ella le regala unas mancuernas con números primos. Gregory está contento y la abraza (no más). Se separan, se sientan en una banca y él le dice que ambos sufrieron por amor y ambos están solos y eso es un desperdicio porque como personas ellos son gente valiosa. Agrega que ella es una mujer diferente a todas las que ha conocido antes, es inteligente, con humor, con pasión por sus ideas .... él la aprecia y se siente diferente cuando está con ella, así que lo conveniente es que ambos se casen. Ella se queda sorprendida, él le dice.

Gregory: Si la gente se casa por pasión sexual, que se disipa, o por belleza que también se disipa. ¿Por qué mis razones para casarme tienen que ser más locas que esas?

El matrimonio lo cambia todo (ahora se vienen responsabilidades serias, metas en comun y por supuesto sexo para darle pasión a tanto romanticismo). Se viene una hora de un cine que muestra que si queremos que una relación funcione se necesita amor, respeto, mucha tolerancia por parte de ambos ….y que alguien ceda por supuesto (por no decir que ambos cedan).

Excelente película. Barbra Streisand se manda con una película memorable. Debate muy bien que no necesariamente importa más la belleza física que la belleza espiritual. Yo comparto lo que dice Casanova, “todas las mujeres son bonitas”. Bajo este precepto no ves la fealdad en ninguna mujer porque ves el conjunto más que el cascarón.

Sueños de un Seductor (Play it again, Sam)
(Dirigida por Herbert Ross – USA 1972)


Rick: Anoche dijimos muchas cosas. Tú dijiste que yo tenía que pensar por los dos. Bien, pues he estado pensando y siempre llego a la misma conclusión, que tú debes irte en ese avión con Víctor.
Ilsa: Rick, no …..
Rick: Escúchame bien. Ambos sabemos que tú perteneces a Víctor. Eres parte de su trabajo, lo que le hace seguir viviendo. Si ese avión despega y tú no estas, lo lamentarás. Quizá no hoy, ni mañana, pero si muy pronto y por el resto de tu vida.
Ilsa: Y ¿Qué será de nosotros?
Rick: Siempre nos quedará París. Lo habíamos perdido hasta que llegaste a Casablanca. Anoche volvimos a recuperarlo. No soy muy noble, pero una cosa esta clara los problemas de tres personas cualesquiera no valen nada en esta locura de mundo. Algún día lo comprenderás.

Allan (Woody Allen) tiene 29 años de edad y trabaja como escritor de crítica cinematográfica. Su gran pasión es el cine, la mejor película que ha visto en su vida “Casablanca”. Por eso será que cuando la programan en la pantalla grande cada cierto lapso de tiempo, él es uno de los primeros en comprar sus entradas y emocionarse ahí sentado en su butaca. A él le tiemblan los ojos como su ídolo Humphrey Bogart. El sueño de Allan es ser un seductor como Bogart. Se parecen en que son chatos y feos y calvos, pero hay un gran detalle, Bogart se tenía una fe en si mismo bárbara, hacia que las mujeres se derritieran por él. La cara contraria es Allan, su esposa lo ha dejado tras dos años de matrimonio acusándolo de que no la hace reír y que además él es un espectador de la vida por eso se la para viendo películas. En cambio ella quiere divertirse. Allan no se tiene fe en si mismo, no sabe como va hacer para ligar con chicas ahora que está solo, no se tiene fe en si mismo, todo esto conlleva a que se deprima.

Su amigo Dick (Tony Roberts) y esposa Linda (Diane Keaton) van a echarle una ayuda para sacarlo del foso a Allan. Le planifican citas a ciegas en las cuales le va pésimo a Allan, su problema es fingir ser otro. Las mujeres se dan cuenta de eso y plum lo mandan a rodar.

Hay algo que no saben Dick y Linda, Allan tiene otro maestro de la seducción, el fantasma de Humphrey Bogart (Jerry Lacy). Este lo visita a diario por las noches. Le explica que “las mujeres son simples”, “el mundo está lleno de mujeres” y le revela el gran secreto con las mujeres “ser uno mismo, un hombre debe creer en sus cualidades”.

La vida le presenta un dilema a Allan cuando se da cuenta que se ha enamorado de Linda. Pero ella es la esposa de su mejor amigo. Es un triangulo amoroso como en Casablanca con Rick, Víctor e Ilsa. Dos hombres, un camino. Quien mejor para darle consejo que el fantasma de Bogart.

Woody Allen es un mito del cine de todos los tiempos, su mejor momento fue con las películas que filmo en los años 70. Mi favorita es Bananas. Allen ha rendido homenajes con sus películas a directores de la talla de Ingmar Bergman, Francois Truffaut y Alfred Hitchcock (por cierto mis directores favoritos junto con Akira Kurosawa). “Sueños de un seductor” es una historia de amor como “Casablanca” sólo que bajo el enfoque del director Herbert Ross se le otorga unos diálogos exquisitos acerca del amor hoy en día. La actuación de Allen y su forma de desenvolverse en la pantalla por un momento hacen pensar que la película es dirigida por él. En si está película es una dedicatoria a uno de los más grandes actores que represento la seducción en la pantalla grande, Bogart (se nota que el director vio la escena del taxi en “El Halcón Maltes”, la escena del cuarto en “Tener y no tener”, la escena del establo en “Amarga Victoria”, la escena de la sala en “La Senda Tenebrosa”, todas las escenas del barco en “La reina africana” o quizá simplemente lo vio en “El Sueño Eterno” donde hace gala de todas sus técnicas de seducción para dejar a las mujeres incendiándose).

Copia Conforme (Copie Conforme)
(Dirigida por Abbas Kiarostami – Italia/Francia 2010)

El escritor inglés James Miller (William Shimell) presenta su libro Copia Conforme en la Toscaza italiana. El libro trata sobre el arte. Hay un arte genuino y hay un arte falso. Pero más que el arte, es una invitación al autoanálisis, es decir a una mejor comprensión de uno mismo. Ser originales (genuinos y no copia de otros) ha sido una búsqueda constante desde la época de los romanos. El término “original” tiene implícitas connotaciones muy positivas: “Auténtico”, “genuino”, “fiable”, “duradero”, “poseedor de un valor intrínseco”. Ser original es como renacer en un mundo donde muchos aspiran a ser copias de otros.

Una mujer francesa (Juliette Binoche) escucha con agrado la disertación del Sr. Miller. Antes que termine la presentación, se acerca al representante del escritor y le entrega un papel con su número telefónica. Ella quiere acordar una cita con el Sr. Miller ya que ella se dedica a la venta de antigüedades originales (y también las copias).
Es domingo, es de mañana y es día de la cita. Ella sugiere visitar Lucignano. James acepta normalazo porque sabe que va conocer un lugar nuevo y además disfruta de los paisajes italianos y la conversación que sostiene con Ella. Lucignano es un lugar en la Toscaza Italiana donde la gente acostumbra casarse porque trae buena suerte sobre todo para una fidelidad “eterna”.

Ella y James conversan sobre arte, hijos, la muerte, la sencillez. Para James en la sencillez se encuentra la felicidad. En cuanto a Ella, juzga mal a aquellos que pretenden ser felices con una vida sencilla. Es en este momento que nos damos cuenta que ambos piensan distinto muchos puntos acerca de la vida.

Eso no significa que puedan seguir conversando, se sientan a tomar un café. Conversan y conversan, en eso a él lo llaman al celular, sale del restaurante. Una señora se acerca a Ella y le dice que el Sr. James debe ser un buen marido. Ella le pregunta que cómo se da cuenta de eso. La señora le dice que eso se ve. Ella le dice que a él sólo le interesa su trabajo. La señora le responde

Señora: Es mejor así. Un hombre debe amar su trabajo. Eso los mantiene ocupados. La vida no es tan terrible si la única cosa que lamentamos es el exceso de trabajo de nuestros maridos. Si no hay otra mujer, el rival pasa a ser el trabajo. Los hombres no pueden parar de trabajar. Es como si dejasen de respirar. Es imposible.
Ella: ¿No cree que debería haber moderación en todo?
Señora: Seria lo ideal, pero lo ideal no existe. Seria realmente estúpido por nuestra parte sentirnos infelices en nombre de un ideal. Además los hombres nunca están completamente ausentes, es algo que sólo se comprende a mi edad. Yo lo admiro a tu hombre.
Ella: Se puede saber ¿Por qué?
Señora: El domingo por la mañana ¿Qué hacen la mayoría de los hombres? Adoran levantarse tarde. Pero él está con usted, la lleva al café, y le cuenta historias con mucho placer, me parece. Y parece que le sigue haciendo la corte. Bueno, si estuviese afeitado, sería perfecto.

Es luego de está escena que toda la película se convierte en un diálogo entre un marido y su mujer que hablan sobre lo que significa llevar 15 años de matrimonio. En otras palabras, el escritor y Ella se fotocopian y convierten en una “copia conforme de marido y mujer”.
Copia Conforme es un filme que avanza lento (no pretende copiar a las cintas actuales que mientras más rápidas la gente se sacia), es un filme donde los protagonistas no pretenden enamorarnos (ese es un asunto entre ellos y nosotros sólo somos espectadores), no es una historia común que veamos el día a día (se han conocido, se han alegrado, han peleado pero igual siguen juntos tolerándose uno al otro). Es que finalmente la gente no es sólo buena o sólo mala o sólo distinta o sólo copia de otros. La gente es muchas cosas.

viernes, 17 de junio de 2011

Sobre el despecho

NOSOTROS: LOS HOMBRES

El Engaño (Deception)
(Dirigida por Irving Harper – USA 1946)



Dicen que no debes confesar una debilidad a una mujer.


Es el año 1946 cuando el chelista Karel Novak (Paul Henreid) llega a Estados Unidos y se reencuentra con su antiguo amor antes de la Guerra, la señorita Christine Radcliffe (Bette Davis). Esos 5 años sin verse no han sido factor para no dejar de amarse. Karel se muestra contento al ver que la mano izquierda de Christine no lleva ningún anillo, horas más tarde le propone matrimonio. Ella acepta de inmediato.

Cuando van al departamento de Christine, Karel lo analiza todo, ella le ha dicho que es estudiante de música y se recursea en distintos trabajos. Sin embargo el departamento está lleno de lujos (un adorno de un caballo Tang, pieles, cuadros e inclusive su propio vestido). Una mujer como Christine a lo más ganara dinero como una empleada más, de dónde ha sacado todo eso. Karel ya quiere terminar, se las huele, Christine argumenta desesperada que ha tenido alumnos ricos y con poco talento que hacen regalos maravillosos. Karel es un hombre bueno e ingenuo que por amor se cree la primera de muchas mentiras de Christine. Es más ella le dice que es un celoso. Él le cree. Ella le florea luego que no hay nada más importante en el mundo que ella y él, que la felicidad duele.

Al otro día nos enteramos que Christine ha tenido un amante todos los años de la guerra, el compositor Alex Hollenius (Claude Rains). Ella le llama por teléfono para comunicarle que se va casar. Justo llega en ese instante Karel y le pregunta con quién hablaba por teléfono, Christine dice una verdad a medias incompleta al afirmar que Alex Hollenius ha sido sólo su maestro de música.

El día del matrimonio, en la recepción, Hollenius hace todo un escándalo. Karel se entera que Christine no ha tenido alumnos y que todos los regalos son de Hollenius (él mismo se lo ha contado). Karel luego que se van todos discute con Christine, ella le dice que es un celoso por eso no le cree nada, que ella es un alma inocente.

Un día después del matrimonio, Christine le dice a Karel que tiene que ir a ver a una amiga urgentemente (otra mentira ya que va donde Hollenius). Empiezan una conversación donde Alex le dice a ella que no ha pasado ni un día del matrimonio y el inocente de Karel no sabe la verdad acerca de ambos. Ella dice que si le cuenta la echaría a patadas. Alex le dice que ella ha engañado a ambos porque cuando estaba con él, nunca le hablo de Karel. Alex se considera un gran hombre, no entiende como habiéndole dado tanto a Christine, le paga así casándose rápidamente con otro hombre.

Alex: Te necesito desesperadamente querida. Es ridícula esa resurrección del amor adolescente. Yo te he enseñado lo que es la vida. Se que no soy joven ni un salvaje. No puedes dejarme por esa marioneta. Escúchame bien, está en mis manos acabar con tanta impertinencia.

Horas más tarde, Karel va donde Hollenius porque no se come el cuento de “la visita a la amiga urgente”. Hollenius niega que Christine le haya visitado y más bien lo incita a Karel para que toque en la sinfónica bajo su dirección. Se hacen amigos.

Por la noche Karel está feliz en el apartamento tocando el chelo. En esas circunstancias llega Christine y le pregunta qué pasa. Karel le cuenta que lo fue a visitar porque pensaba que ella le había mentido. Ella comienza con puras preguntas de típica persona con miedo a que se descubra la verdad: ¿Y qué te dijo de mi?, ¿Sólo eso te dijo de mi? ¿Pero porqué lo fuiste a ver?

Christine al saber que la verdad puede salir a la luz, le sugiere a Karel que mejor se vayan a otro estado a empezar de nuevo. Karel la mira y presume que ella esconde algo.

Lo que se viene es 1 hora de tensión, pasión, frustración, intriga y un final PUM.

Excelente película acerca de un hombre despechado que no entiende que “el amor requiere de dos, pero sin dejar de ser uno”. Las actuaciones están soberbias, juntar a Paul Henreid y Claude Rains es un acierto y como que uno rememora a ambos en la película Casablanca (el idealista Víctor Laszlo y el implacable policía Louis Renault).

Hablando de la genial película Casablanca (Dirigido por Michael Curtiz – USA 1942). También tenemos aquí una historia para ser contada. Rick (Humphrey Bogart) vive en París un romance de días con Ilsa (Ingrid Bergman). Es tan intenso lo que siente Rick que no se quiere separar para nada de Ilsa. La segunda guerra mundial toca la puerta e Ingrid le dice a Rick que tiene miedo, él le propone partir en el tren del día siguiente para continuar con su amor. La mañana siguiente Rick espera y espera baja una lluvia infernal. Se acerca su fiel ayudante Sam (Dooley Wilson) y le entrega una carta de Ilsa. Rick la lee y se desencaja totalmente. Fruto del despecho que siente en su corazón, Rick se va a Marruecos, específicamente a Casablanca y ahí crea el negocio Café Rick y se convierte en un empresario exitoso. Rick parece haber olvidado al gran amor de su vida: Ilsa. Sin embargo un día ella llega a su establecimiento y le pide a Sam que toque la canción que tanto le gustaba en París, esa que dice “la rai la rai la rai … Sing it, Sam ….You must remember this. A kiss is just a kiss. A sigh is just a sigh. The fundamental things aplly. As time goes by ….”. Rick escucha desde su oficina el ruido de esa infernal canción que le trae el recuerdo de aquella mujer, va furioso a decirle a Sam que pare de tocar esa canción: “Sam, I thought I told you never to play …”. La ve de pronto a ella, se le mueven los músculos de lado derecho del rostro, los ojos le empiezan a vibrar. Horas más tarde Rick está llorando y recordando esos días de amor que vivió con ella (wow se parece a mí que también llorar es mi manera de botar todo y luego seguir adelante). Rick no planea ninguna venganza, más bien toma una decisión madura de cara a la especial propuesta que le hace Ilsa. En esto radica la magia de la película, en su final que muestra que amar también es dejar partir.

La pregunta en este momento es ¿Qué es el despecho? Según el diccionario, despecho es el rencor que una persona siente por una ofensa o por un desengaño. Otros diccionarios agregan que el despecho mueve a buscar venganza. Partiendo de está premisa podemos entender porque muchos asocian despecho a venganza. Y también podemos entender porque tantas telenovelas y series de televisión se regodean con mostrarnos venganzas en sus historias, influyendo en los pensamientos de los teleadictos. Pero hace muchos años en la televisión hubo un personaje que si quiso tratar el tema de una manera constructiva, este fue el mexicano Roberto Gómez Bolaños, a través de su entrañable personaje el Chavo del 8 quien gritaba al mundo: “La venganza nunca es buena, mata el alma y la envenena”. El sabio hindú Gandhi había dicho unos años antes que “Ojo por ojo y el mundo acabará ciego” y finalmente el ingles Francis Bacon hace siglos nos dio una cátedra acerca de saber vivir cuando reflexiono: “Vengándose, uno iguala a su enemigo; perdonando, uno se muestra superior a él”.

Que pasaría si los diccionarios no asociaran la palabra venganza y más bien dijeran “es una oportunidad para tomar decisiones, curar nuestras heridas y enfrentarnos a la realidad con valentía”. En otras palabras aprender a valorarnos por como fuimos, somos y pretendemos ser. Entender que si una relación de pareja no funciona, no es por culpa del hombre o de la mujer, es por culpa de la relación en si. ¿Qué hice mal?, ¿Cómo lo puedo hacer mejor la próxima vez? Trabajando en conjunto y no individualmente las relaciones van a mejorar y hasta cierto punto durar. La pregunta es ¿Estamos dispuestos a trabajar de a dos y convertirnos en uno?

Hay que remarcar que cuando se produce un desamor en la pareja, es inevitable que surja el despecho (dicho por especialistas en el tema). Sin embargo cada persona lo afronta de distinta manera. En este apartado estoy comentando películas que abordan el despecho masculino. He comenzado con “El engaño” y “Casablanca”, en estas películas los personajes masculinos despechados tienen una rabia inicial que los lleva a reflexionar para finalmente en vez de optar por la venganza tomar decisiones maduras y más bien perdonar sin decir perdón. En cambio, la película que comento a continuación, “Bajo la piel”, muestra un personaje masculino despechado que presa de sus emociones si cobra venganza, no reflexiona en absoluto y se deja llevar por sus impulsos.

Una película de culto para los hombres despechados es “Bajo la piel” (Dirigida por Francisco Lombardi – Perú 1996). Yo la considero entre las 10 mejores películas peruanas de todos los tiempos. El capitán de policía Percy Corzo (José Luis Ruiz) investiga una serie de asesinatos en el norte del Perú. Conoce a la patóloga española Marina (Ana Risueño), ni bien la conoce ya se nota que lo “pone a mil”. La forma en que la mira lo delata inmediatamente. No pasan ni días y se hacen amantes. El problema surge cuando Percy manifiesta sus sentimientos a Marina y ella le responde fríamente que “no es bueno enamorarse”. Percy está destrozado y descubre a Marina en una fiesta bailando con el hijo del alcalde, los sigue hasta la casa de ella, se acerca a la ventana y observa los cuerpos de ambos desnudos uniéndose, tocándose, acariciándose, lamiéndose, sintiéndose. Percy no puede más, el despecho lo está volviendo loco. Algo está por ocurrir en el pueblo norteño.

Llena de suspenso y un electrizante final, uno de los mejores trabajos de Francisco Lombardi.

USTEDES: LAS MUJERES

Jezebel (Dirigida por William Wyller – USA 1938). Es el año 1852 y se da una fiesta en honor a los novios pronto a casarse Julie Marsden (Bette Davis) y Preston Dillard (Henry Fonda). Están todos los invitados, menos los agasajados. Julie hace su aparición en un caballo y se presenta a la reunión con ropa de montar. Todos la miran con sorpresa. Saluda a todos y cuenta que Preston ha tenido una reunión con personal de su Banco, por lo tanto no va asistir.

Julie en el fondo está molesta porque quiere que Preston este con ella cuando ella quiera. Hija única, criada por su tía, ha hecho siempre lo que ha querido. Lo busca a Preston al Banco, él le dice que es la reunión más importante que tiene en ese año, ella le dice que ni se moleste a buscarla en la noche. Un amigo del Banco le dice a Preston que a Julie hay que tratarla con “mano firme”. Las mujeres engreídas siempre quieren hacer lo que les da la gana y si el hombre se lo permite, se le sube a la cabeza y lo pisotean. Horas más tarde, Preston va a buscarla, ella no quiere dejarlo pasar argumentando que se encuentra enferma (se comporta como una niña), finalmente accede a dejarlo pasar. Ambos conversan y ella le dice que al baile que se avecina va ir con un vestido rojo. Preston se opone porque toda chica soltera de esa época lleva vestido blanco, sería un escándalo si lo llevara rojo. Ella insiste en llevar el rojo, él le dice que deje de pensar en ella, que no sea tan egoísta y espera que el día del baile use el blanco.

Llega el día del baile, Preston llega contento a la casa de su amada y ella se aparece con vestido rojo. A Preston se le va la sonrisa y aparece una mueca de cólera, controla sus emociones y se queda callado. Van a la fiesta, ahí son presa de una humillación pública (ojo con el baile que ambos protagonizan). Terminada la fiesta, Preston le comunica a Julie que la relación ha terminado. Julie piensa que sólo se ha molestado, si antes le ha aguantado tantas cosas, una más también se la va aguantar. Pero no, Preston se va para sólo regresar un año después y casado. Julie empieza a maquinar un plan para arruinar a Preston por el despecho que carcome su interior. Trágicos eventos están por producirse.

Bette Davis tiene otra historia de despecho en La Carta (The Letter - Dirigida por William Wyller – USA 1940). Tenemos la historia de Leslie Crosbie (Bette Davis), una mujer que “aparenta ser buena” ante todas sus amistades y en especial ante su esposo, un tipo muy bueno que la adora. Ni bien se inicia la historia y en una noche calurosa, la cámara la enfoca a ella disparando a un hombre, el tipo cae al piso, ella le descarga toda su furia (se le ve en el rostro) y deja sin sus 6 balas al arma. Todos preguntan qué ha pasado. Ella dice que el tipo quiso abusar de ella, por lo cual ella atino a defenderse. Su esposo le cree, el abogado desconfía e inicia todo una investigación que empieza por una carta que desata toda una historia de despecho. Como dice el abogado: “Es extraño que un hombre pueda vivir diez años con una mujer y no sepa nada sobre ella”.

Hablar del despecho en las mujeres es distinto al de los hombres porque la leyenda urbana nos dice algo parecido a “en el despecho, como en el amor, la mujer es más bárbara que el hombre”. Para mi no hay que uno es peor que el otro o viceversa. Son iguales y para muestra un botón: Abran su periódico en la página de policiales o en la sección de cartas desde el corazón. Lo que si es cierto es que el despecho femenino tiene hoy mucha publicidad en la prensa gracias a esa hoguera de las vanidades llamada Facebook y Twitter. No es raro encontrar en los muros mensajes como: “Soy feliz, sin ti”, “Soy más fuerte que tú”, “Sabes qué? Ni te mereces que me ponga mal por ti”. Apenas una actriz famosa o personaje público escribe algo así en sus muros, con las mismas se difunden esas palabras en los medios de comunicación. Supongamos que las mujeres en cuestión no fueran personajes públicos, igual comparten con sus amigas frases en sus muros como: “Si ves a tu ex con otra… No te preocupes y acuérdate que mamá siempre nos enseño a: regalar los juguetes usados”, “Si tu ex te dice: No vas a encontrar a nadie como yo, Pues dile: Esa es la idea”.

Las dos películas con las que he iniciado este apartado del despecho femenino son de Bette Davis. Una mujer para la cual hacer de mala y de mujer vengativa es una especialidad. Pero hay un detalle que no se si lo conocen, han leído que ocurrió en la vida real con Bette a finales de la década de los 30. Se los dejo de tarea, pero les adelanto que guarda mucha relación con varias de sus interpretaciones.

A continuación les comentare 3 películas de mujeres despechadas que sólo piensan en vengarse ya que piensan como el guatemalteco Ricardo Arjona que “el problema no es el daño, el problema son las huellas”.

Una mujer despechada que marco una época en los 80s se presento en Atracción Fatal (Fatal Attraction - Dirigida por Adrian Lyne – USA 1987). Alex Forrest (Glenn Close) conoce en una fiesta a Dan Gallagher (Michael Douglas). Ella lo mira, él la mira. En la barra se presentan cuando él pide una copa de champagne. Vuelven a coincidir en una reunión de la empresa de Dan. En esa reunión ella no le quita la mirada, él se da cuenta. Ella le sonríe coquetamente, él como que se incomoda un poco por su condición de casado. Vuelven a coincidir una tercera vez, se van a tomar un café. Ella se ríe de las tonterías que habla Dan.

Alex: ¿Es usted discreto?
Dan: Discreto…. Si, lo soy.
Alex: Yo, también.

Luego de está pregunta de Alex se lo está comiendo entero al pobre Dan (con la mirada). Dan está como palteado, pero da una breve mirada a los pechos de Alex. Ella sigue sonriendo y le pregunta si su mujer está en casa. Él le dice que está de viaje. Ella se lanza con todo y le dice que son adultos y esa noche están solos. No pasan ni minutos para que se inicie una relación llena de sudor y pasión. Dan tiene varios encuentros sexuales con Alex, hasta que un día le dice para cortar porque él se debe a su esposa. Alex no entiende de cortes, su despecho la vuelve una desquiciada y la hace maquinar de todo para que Dan deje a su mujer, o es de ella o no es de nadie.

En “Las Diabólicas” (Les Diaboliques – Dirigida por H.G.Clouzot – Francia 1955) tenemos una historia de despecho llena de suspenso y terror. La música, los planos que muestra la cámara nos atrapan y las actuaciones también.

En el Internado Delasalle trabaja Nicole Horner (Simone Signoret), una rubia de esas que su cuerpo son una invitación a pecar siempre. El Director Michel Delasalle (Paul Meurisse) ya se dio cuenta, por eso está pecando con ella todos los días. Hay un detalle, si está pecando en serio porque el está casado. Hay otro detalle, su esposa, la Sra. Christina Delasalle (Vera Clouzot) sabe que su marido se acuesta con la profesora Nicole. Un detalle final e impactante, la Sra. Christina y Nicole se han hecho amigas íntimas por causa de que el hombre que las “ama a ambas” también les “pega a ambas”. En este triángulo el despecho se huele por todo lugar para acabarlo Christina tiene una solución. Lo que se vienen son dos horas de un cine intenso, un aplauso para el cine francés y un final, PERO QUE FINAL DE PELÍCULA!!!

Corría el año 1996, yo estudiaba en la Universidad, no había llegado al cine Bridget Jones pero se estrenaba en las salas “El Club de las Primeras Esposas” (The First Wives Club – Dirigida por Hugh Wilson – USA 1996).

La película narraba la historia de 3 amigas mujeres que habían estudiado juntas en la Universidad y habían prometido ya desde esa época apoyarse mutuamente. Cuando bordean los 45 años de edad, las 3 se reencuentran en el velorio de otra amiga muy cercana a ellas en la Universidad. Al salir del velorio, se van a tomar un café. Cada una cuenta como le va. Elise (Goldie Hawn) se ha pasado los últimos 22 años haciendo de actriz en películas. Se ha hecho muchas cirugías con el único propósito de complacer a todo el mundo. Para ella la juventud y la belleza es lo más importante. Su esposo se fue con una jovencita. Brenda (Bette Midler) trabaja para un diseñador, al igual que Elise, su esposo también se fue con una jovencita. Annie (Diane Keaton) es una redactora de boletines que se encuentra separada de su esposo pero les dice a sus amigas que todo le va bien porque él últimamente hace el amor con ella. No pasan ni días para enterarse que él lo que quiere no es reconciliarse, si no más bien todo lo contrario separarse.

Las 3 amigas están en una profunda depresión. A Elise la quieren contratar como una anciana para un film de tercera categoría, a Brenda la han llamado gorda en un mundo donde la tele y las revistas te ordenan que seas flaca y por último Annie ha descubierto que su esposo quiere el divorcio porque está de amores con otra mujer.

El problema de generalizar que los hombres son malos es precisamente eso generalizar, meter en el mismo saco a todos. Las 3 amigas en vez de rehacer sus vidas, crean un Club llamado “El de las Primeras Esposas”, su propósito es buscar venganza bajo un nuevo nombre justicia. Han confundido que el problema no se encuentra en el exterior (ellas piensan que los hombres son los culpables de sus desgracias) si no en ellas mismas. La vida se trata no de venganzas si no de olvidar y perdonar, es la mejor forma de demostrar amor, más allá de que entre comillas nos hayan hecho algo malo. Y supongamos que nos lo hicieron es porque nosotros lo permitimos, por eso hacernos respetar desde un inicio es la idea. Obviamente todo parte de respetarnos primero a nosotros mismos.

NOSOTROS Y USTEDES

Finalmente y para cerrar con broche de oro este post, les dejo una película sobresaliente en el género del despecho porque tenemos ambos bandos enfrentados al mismo tiempo: el hombre despechado versus la mujer despechada, un clásico entre los clásicos, con ustedes: “Gilda” (Dirigida por Charles Vidor – USA 1946)

El puerto de la ciudad más romántica de la tierra, es decir: Buenos Aires, Argentina, recibe la llegada de un mañoso apostador norteamericano llamado Johnny Farrel (Glenn Ford). Desconoce las costumbres de los bonaerenses pero si conoce las de sus compatriotas, por eso una vez que hace trampa y se lleva mucho dinero ya está pensando inmediatamente en huir. Es en esas circunstancias que un delincuente intenta asaltarlo. La divina providencia está del lado de Johnny ya que aparece un compatriota suyo para salvarlo. Este tipo se llama Ballin Mundson (George MacReady) y es dueño de un casino. Lo ha estado siguiendo a Johnny porque ha observado que tiene habilidades “con las manos” para siempre “ganar” en los juegos. Le propone que vaya al casino y le entrega un pase, le hace hincapié en que lleve corbata.

Johnny se viste bien para la ocasión, se pone la corbata y ni bien llega va al baño. Hay un señor bien vestido de blanco cuyo hábitat es ese baño. Es conocido como el tío Pio (Steven Geray). Le ofrece perfumes y talcos a Johnny, pero este no acepta. Lo único que acepta es una toalla. Para el tío Pio, Johnny es un campesino, por la ropa que trae puesta.

Ingresa al Casino con el pase. Observa a todos con sus trajes elegantes, los juegos de mesa. Va desplazándose por las mesas de apuestas. Un hombre de bigotes lo mira y pareciera seguirlo. De pronto ve una mesa donde juegan a los naipes, él sugiere cortar. Se lo permiten y para variar, gana. Así sucesivamente, toda la noche se la pasa ganando Johnny. Cuando llega la hora de marcharse, es detenido en el camino, llevado donde el dueño Ballin y ahí le “lo ajustan” un poquito por ser un jugador tramposo. Cuando se recupera del golpe, Ballin le recrimina que le salvo la vida y se viene a jugar sucio al Casino. Johnny se sonríe y le propone que lo vea como algo positivo su experiencia y que más bien puede trabajar para él, al fin y al cabo él se considera un tipo fiel y obediente. A quien no le gusta alguien así. Ballin es de los que piensan que la amistad con otra persona se resume en “guardar silencio si él quiere que lo haga y hablar cuando él quiera que hable”, lo ve con buenos ojos a este cazafortunas Johnny y arriesga en contratarlo. Sólo le hace una pregunta:

Ballin: Debo estar seguro de que no haya ninguna mujer involucrada.
Johnny: No hay ninguna mujer.
Ballin: El juego y las mujeres no se llevan.
Johnny: Justamente esa es mi filosofía. ¿Entonces cerramos el trato?
Ballin: No he terminado.
Johnny: Oiga Sr. Mundson. Yo nacía anoche cuando usted me conoció en ese callejón. No tengo pasado, sólo futuro. Entiende, así es mejor.

Johnny se dedica día y noche a vigilar los juegos y las cuotas. Con el tiempo se va ganando la confianza de Ballin. Son tiempos de finales de la Segunda Guerra Mundial y los argentinos celebran cantando efusivamente: “…. al paso redomado, al viento restregado …..”. Ballin los observa desde su Oficina, justo llega Johnny. Ballin le comunica que va salir de viaje y él se va encargar de todo en su ausencia, lo cual implica un nuevo ascenso para Johnny. Ballin está contento de que Johnny sea un tipo fiel, lo único malo es que no es tan obediente.

Un sábado en la tarde, el tío Pio le está lustrando el calzado a Johnny. Este le exige que ahora le llame Sr. Farrel ya que es el gerente del Casino. El tío Pio se burla, para él siempre será un campesino. Una vez limpios los zapatos, Johnny va a la casa de Ballin porque este ya regreso de su viaje. Ballin tiene una sonrisa amplísima que sorprende a Johnny, algo debe haberle pasado. Ballin lo lleva a su cuarto y ahí sin más preámbulos le presenta a Gilda (Rita Hayworth), su recién “adquirida” esposa. Gilda y Johnny ponen simultáneamente cara de sorpresa. Ballin sugiere que cenen juntos en el Casino.

Gilda alcanza a decir: Mucho gusto, Sr. Farell.
Ballin: Se llama Johnny.
Gilda le responde: Ohhh, lo lamento. Johnny es un nombre difícil de recordar pero muy fácil de olvidar.

Johnny se va del dormitorio. En el camino, se escucha su voz interior: “Sólo pude huir de esa forma. Quería volver a esa habitación y golpearla. Lo que me asustó fue que también quería golpearlo a él. Quería volver y verlos juntos sin que yo los mirara. Yo quería saber”.

Otra vez el tío Pio le está acicalando a Johnny. Le comenta que en el baño se escuchan toda cantidad de chismes, así que él se sabe la vida de todos. Le han dicho que ha llegado la mujer del jefe que es muy hermosa, joven y norteamericana. Que algo puede pasar entre ella y Johnny. Este último se molesta al escuchar hablar al tío Pio. Llega uno de los guardaespaldas de Ballin y también comenta que la “tía está buenísima”. Johnny le dice que se CALLE la boca porque es la esposa del jefe. El tío Pío se divierte y dice que va ser interesante mirar lo que ocurra en el Casino de ahora en adelante.

Empieza la cena y están los tres juntos. Ballin dice para brindar. Sin embargo Johnny hace un comentario acerca de las mujeres: “Son seres que simulan primero algo delante de tus ojos y luego se transforman”, “Las estadísticas dicen que hay más mujeres en el mundo que ninguna otra cosa, excepto insectos”. Ballin le dice que se muestra como una persona que no confía en las mujeres. Johnny le dice que es verdad, no cree en ellas. Ballin piensa que en el pasado seguro hubo una mujer que le jugo mal a Johnny. Gilda dice que hay que brindar por el odio hacia esa mujer. Johnny la mira y hace una mueca con su labio. Brindan. Ballin los observa a ambos como cruzan miradas entre si. Ballin se ausenta un rato porque lo buscan.

Al quedarse solos, Johnny y Gilda tienen una conversación intensa

Gilda: Que pequeño es el mundo, venir a encontrarnos en Argentina, ¿verdad?
Johnny: Así es. ¿Por qué te casaste con él?
Gilda: Mi esposo es un hombre muy atractivo.
Johnny: Pero no lo amas.
Gilda: Podrías repetirlo Johnny.
Johnny: Te casaste con él por su dinero.
Gilda: Eso vino con él.
Johnny: Que fácil resolviste tu vida.
Gilda: Creo que se podría decir exactamente lo mismo de ti, ¿no?
Johnny: Yo estaba en la calle, él me dio empleo y casa.
Gilda: Es una sorprendente coincidencia Johnny. Esa es la historia de mi vida.

Se aparece un tipo y la saca a bailar a Gilda. Johnny está furioso mirándolos bailar. Se aparece el hombre de bigotes que lo seguía al comienza de la película y se autopresenta como Mauricio Miguel Obregón (Joseph Calleia). Este le dice a Johnny que las mujeres pueden ser muy importunas. Johnny le pregunta porque va al casino, si ha observado que no juega, ni bebe ni fuma. Obregón le dice que va porque le fascina la atmósfera del lugar. Johnny empeora su furia y sigue mirando bailar a Gilda.

Pasados unos minutos están otra vez en la mesa Ballin, Gilda y Johnny. Estos dos últimos no dejan de intercambiar miradas. Ballin se da cuenta pero sólo atina a reiniciar el brindis.

Ballin: Antes de que nos interrumpieran me parece que íbamos a brindar, así que desastre a la ramera que le hizo daño a nuestro Johnny.
En ese instante Gilda entierra la mirada en el fondo de su copa, Johnny agarra la suya y se le queda mirando a Gilda.
Ballin: Gilda ¿No vas a brindar?
Gilda alza la mirada y agarra la copa
Gilda: ¿Por qué no? Que caiga en desgracia la ramera.

Johnny sabe que Gilda está con miedo porque la conoce que es supersticiosa y acaba de brindar por su propia desgracia. En efecto en un pasado no muy lejano, ambos vivieron un romance “de aquellos” que en vez de sudor sale fuego de tanta pasión. Pero ocurrió algo una noche que hizo que Johnny terminara con Gilda. Desconocemos lo que paso esa noche, que llevo a esa determinación a Johnny.

Por la noche Ballin encara a Gilda y le dice que presume que ella y Johnny se conocen del pasado. Por supuesto que Gilda le miente y le dice que no lo conoce en absoluto.

Ballin conversa con Johnny para que sea el protector de Gilda. Johnny es un tipo que va cumplir fielmente con lo que dice su Jefe.

Gilda se hace amiga del tío Pio. Gilda quiere fumar y le pide fuego

Gilda: ¿Tienes fuego?
Tío Pío: Sí, Sra. Mundson. Este lugar está tan lleno y usted tan solitaria, ¿no es así?
Gilda: ¿Cómo lo sabes?
Tío Pío: Fuma demasiado. Lo he notado. Sólo la gente frustrada fuma demasiado y sólo los solitarios están frustrados.

Gilda empieza a coquetear con cuanto hombre se le atraviesa en el camino. Johnny se molesta, se acerca exigiéndole que no baile con un tipo. Ella le dice que entonces se va con el tipo a “donde él quiera llevarla”. Johnny le dice que se largue, que nadie la detiene. Gilda se va con el tipo a dar rienda suelta a sus hormonas. Ballin le pregunta a Johnny por su mujer y él le miente, diciéndole que se ha dio al cine. A Ballin le llama la atención la desaparición intempestiva de Gilda, para él “las mujeres son misteriosas”. Johnny afirma que no las conoce mucho.

Casi a las dos de la mañana regresa Gilda, Johnny la está esperando en la puerta de la casa de Ballin y la detiene.

Johnny: Tengo noticias par ti, Gilda. Ballin no solamente compro una mujer, está enamorado de ti.
Gilda: ¿Es tan difícil de entender?
Johnny: Y tú no vas a ……..
Gilda: También tengo que decirte algo. Voy a hacer exactamente lo que me dé la gana, cuando me dé la gana. Una vez confié en alguien y mira lo que paso. Descubrí la cruda realidad.
Johnny: Se trata exclusivamente de él.
Gilda: ¿De veras? No me digas
Johnny: Y entiende esto bien. No me importa lo que hagas. Pero veré que a sus ojos todo parezca que está en orden. En adelante, ve a donde quiera, con quien quieras, pero yo te llevaré, iré por ti y te traeré a casa. ¿Entiendes?

Johnny se va, pero para sus adentros piensa: “La odiaba tanto que no podía dejar de pensar en ella ni un minuto. Estaba en el aire que respiraba y en los alimentos que comía”.

Gilda sigue divirtiéndose con sus amantes. Cree que su esposo nunca se va enterar. Johnny la cubre con mentiras. Una madrugada Johnny vuelve a discutir con Gilda

Gilda: Johnny!!!....Tengo miedo.
Johnny: ¿Tú?
Gilda: Johnny, ojalá nunca hubiera …
Johnny: ¿Nunca hubieras qué?
Gilda: Casarme por despecho fue algo estupido.
Johnny: ¿Despecho a quién?
Gilda: A ti. Porque una mujer no conoce a un hombre que solo ha visto un día.
Johnny: Él tampoco te conoce. Así que están iguales. Totalmente parejos.
Gilda: ¿Te interesaría saber cuánto te odio?
Johnny: Ya lo se. Mucho.
Gilda: Te odio tanto que me destruiría con tal de hundirte conmigo. Ya te lo dije. Ahora estamos iguales.
Johnny: Todo claro.

En una fiesta de disfraces Gilda y Johnny bailan juntos (Ballin le ha ordenado a Johnny que le haga la gauchada). Gilda está fascinada en ese contacto cuerpo a cuerpo con Johnny.

Gilda: Nadie baila tan bien como tú, Johnny. Cuando una baila contigo es como si fuera parte de ti.
Johnny: No haz aprendido nada desde que nos separamos. Siempre hablaste hasta por los codos al estar bailando.
Gilda: Ja ja ja. Tú me decías: “Por Dios, Gilda, una cosa a la vez”. Luego decías: “Habla o baila …… pero no hagas las dos cosas a la vez”.

Johnny la deja sola en la pista de baile, ella se marcha con otro fulano a un hotel. Sigue dándole celos a Johnny. Este la recoge horas más tarde y la lleva a casa de su jefe. Ella le dice que no está Ballin así que pueden pasarla bien. Johnny no le hace caso a sus insinuaciones, pero comete un error se pone a beber licor. El licor te liquida el cerebro y ya no piensas bien, además las emociones ciegan la mente del hombre. Ballin está por llegar a su casa. Se viene una nueva hora de un filme impresionante ya no de dos despechos, si no de tres despechos.

Magistral cinta con un soundtrack donde la voz de Hayworth engatusa. Las actuaciones son estupendas y hasta los actores secundarios (Geray y Calleia) ayudan en la construcción del inesperado final de la película.