lunes, 28 de mayo de 2012

El dolor fantasma (Phantomschmerz)

(Dirigido por Mathias Emcke – Alemania 2009)


Marc: El pavo real tiene las más bonitas plumas, es la envidia de todos los demás pájaros. Y lo sabe, por eso despliega sus plumas con arrogancia. El problema es que también tiene las más feas patas. Dicen que cuando se las ven, sus plumas se esconden y se vuelve sumiso y humilde.
Sarah: Así la vida es justa y todo está balanceado.
Marc: Exacto

Marc Sumner (Til Schweiger) es un tipo cuarentón con un gran talento: es un excelente narrador de historias de animales. Él se sabe que es bueno por eso cuando quiere ligar con una chica, lo que le pasa a los cangrejos en el mar canadiense puede servirle mucho. También si quiere que los amigos de sus trabajos temporales la pasen bien en algún break les cuenta de las tortugas mordedoras de la India. Se puede añadir que puede alegrarle la mañana a su hija Sarah (Luna Schweiger) relatando la historia del pavo real.

La pregunta es: ¿Quién es Marc Sumner? Un narrador de cuentos o un hombre que vive entre sueños y no pisa tierra. La historia de Marc empieza con el abandono de su padre de la casa familiar cuando él era pequeño, este hecho marcó su vida para siempre. Marc ya adulto repitió la historia de su padre y se separó de la madre de su hija. Es un hombre inmaduro que cambia de empleos como cambia de mujeres, que le fascina bicicletear en solitario, es un amante de la soledad. Pero que también tiene otro trauma, cuando era treintón presentó a una editorial el bosquejo de un libro que había escrito y no se lo aprobaron, desde ese momento pensó que no tenía talento para escribir y nunca más lo volvió a hacer. A pesar de llevar una vida inestable, mire por donde se mire, el arte de transmitir historias parece ser algo valioso para sobrellevar sus traumas del pasado, que lo atormentan siempre. Sin embargo, Marc sigue siendo un niño metido en un cuerpo de adulto.

Un día que Marc ha encontrado empleo de vendedor de bicicletas, observa a una chica muy guapa con intenciones de compra. Se acerca y de inmediato empieza con una historia. Como es lógico, ella queda fascinada con todo ese “floreo verbal”. No pasa mucho tiempo (horas) para que Nika (Jana Pallaske) sea una más en su amplia colección. Pero aquí ocurre algo, en la madrugada (luego de una sesión de amor) ella se levanta de la cama, se acerca a la sala y observa que Marc lee en absoluto silencio un libro, examina todos los recuerdos que están desparramados en cuadros, fotos, estantes. Nika de pronto encuentra un cuaderno de viajes escrito por Marc. Al leerlo ella pasa horas y horas, queda maravillada con el gran escritor que es este hombre-niño, pero él no quiere saber nada con esa palabra “escribir”. Por más que ella le dice que tiene un amigo editor, él no le hace caso.

Nika se interesa en el talento de Marc y este a su vez por primera vez piensa que ella puede ser una mujer para ver una y otra vez (dejar de ir de vacilón en vacilón, como es su costumbre). Parece haber surgido una esperanza para que la vida de Marc se estabilice, Nika es una mujer que lo está aprendiendo a querer. Lo malo es que la tragedia surge cuando uno menos se lo imagina, Marc viajando una noche en su motocicleta es arrollado por un auto. Su pierna izquierda queda mal, los doctores le tienen que amputar la pierna. Esta prueba de vida, le va servir a Marc para construir una nueva persona. Pero solo no puede. Tiene la ayuda de 3 personas, su hija Sarah, su amigo Alexander (Stipe Erceg) y Nika. Quizá ya es momento para que Marc aprenda a compartir (eso le enseña Alexander), volver a escribir (Sarah le demuestra que así como él relata con el corazón también se puede hacer lo mismo escribiendo) y por sobre todo a amar (Nika es la compañera de viaje que necesita para llegar a las metas tan luchadoras que él aun conserva). ¿Será capaz Marc de ello?

“El dolor fantasma” es de aquellas películas que nos invitan a reflexionar acerca de tantos temas comunes que hoy vive nuestra sociedad. Tantos problemas de separación de las parejas, hoy en día la institución del matrimonio parece que ya no fuera para siempre, más bien parece que es “hasta que la pasión termine”. Los que más sufren son los hijos y lo peor de todo es que en muchos casos, ellos pueden repetir a futuro las acciones de sus progenitores. Esto a que lleva, a que también una vez adultos, amar se les haga complicado (o se decida mejor no amar pero si practicar el amor entre comillas). Si no sabemos amar, se nos hace más complicado compartir, creer en los demás y finalmente creer en nosotros mismos, somos más susceptibles a ser manipulados. En conclusión: Tanto que no queremos sufrir y terminamos haciéndolo.

Si quieres hacer algo, es ahora o nunca.

sábado, 12 de mayo de 2012

Cuentos de Tokio (Tôkyô monogatari)

(Dirigido por Yasujiro Ozu – Japón 1953)


Shukishi Hirayama (Chishu Ryu) y su esposa Tomi (Chieko Higashiyama) son una pareja de ancianos que viven en la ciudad de Onomichi con la última de sus hijas, Kyoko (Kyoko Kagawa). En el pasado Shukishi fue Jefe de la Junta Educativa, por lo cual para él, la labor de educar o mejor dicho, enseñar a pensar siempre fue una de sus principales preocupaciones tanto con los alumnos como con sus hijos. Sus vecinos admiran (y envidian) a los Hirayama por los hijos tan exitosos que tienen en Tokio. A ellos les atrae la idea de visitar a sus vástagos, por lo cual arman su equipaje y viajan hacia dicha ciudad en tren. Previamente hacen una parada en Osaka para ver por un momento a otro de sus hijos, Keizo (Shiro Osaka).

Al llegar a Tokio son recibidos por su hijo Koichi (So Yamamura) y su hija Shije (Haruko Sugimura). Mientras el primero posee una Clínica y se desempeña como doctor, la segunda tiene su Peluquería y ahí tiene todo un personal a su cargo y dirección. Se instalan en la casa de Koichi y todos parecen estar felices con la llegada de la pareja. Es más, para completar la escena, llega también a reunirse con ellos Noriko (Setsuko Hara) quien es nuera de ambos (y viuda porque su esposo murió en la guerra). Noriko es una mujer de una sonrisa mágica, increíble, que apuesta a la vida y a compartir con los demás antes que pensar en sí misma. Para ella, la llegada de los ancianos es como tener aunque sea por un tiempo la encarnación de su ya difunto marido fundido en esas dos grandes personas tan sabias. Y es que ella valora lo que significa ser un anciano y todo lo que siempre buscan transmitir a sus menores, sabe también que un día ella también va ser de edad avanzada y va querer ser escuchada y atendida en sus necesidades. Noriko es un alma compasiva, generosa, virtuosa pero en soledad por las circunstancias de la vida.

No pasa ni un día que los ancianos se encuentran en Tokio, cuando Koichi comienza a mostrar más preocupación por su trabajo que por la estancia de sus padres. Shije es de la misma idea, no quiere dedicarles tiempo a sus padres, es que el trabajo es más importante. Koichi y Shije le sugieren a Noriko que ella se encargue de hacer pasear a los ancianos. Noriko no tiene problemas en pedir permiso en su trabajo y hacer felices a los ancianos. Los días pasan y los ancianos siguen sin decir cuanto tiempo se van a quedar en Tokio, a Koichi y Shije les preocupa este tema porque “les quitan tiempo a sus labores” (más allá que ni siquiera pasean con ellos ni le dan cinco minutos, la única que lo ha hecho es Noriko). A Shije se le ocurre la idea de enviarlos a una residencia donde los “atienden como se debe a los viejos”. Koichi acepta la idea de inmediato, no ve las horas de deshacerse de los ancianos.

Ir a aquel lugar lo único que provoca es que Shukishi y Tomi tengan mal sueño y es más Tomi siente mareos. Ambos toman la decisión de volver a su casa. Esta decisión de sus padres no es bien vista por Shije, quien prácticamente los “desconoce delante de sus clientas” para luego “expulsarlos de su casa”. Como son un “estorbo” en la casa de Koichi, a los pobres ancianos sólo les queda repartirse, Shukishi con unos amigos del pasado y Tomi a la casa de su excelente nuera Noriko.

Aquella noche nos va revelar mucho acerca del carácter luchador de la pareja conformada por  Shukishi y Tomi, además del desprendimiento de Noriko. Al día siguiente vamos a descubrir hasta donde puede llegar el individualismo (e indiferencia) de Shije y Koichi. Pronto, un evento triste se producirá en la familia Hirayama, es en esas circunstancias cuando la persona que muestra más aplomo sea precisamente la que ha dado más amor: Noriko.


“Cuentos de Tokio” nos presenta una serie de situaciones acerca de las familias y sus problemas actuales:

1ero. La falta de comunicación

Siempre he pensado que si tengo que decir algo importante (no trivial) a un miembro de mi familia, lo medito bien y se lo digo. Espero que aquel miembro actué de la misma forma. Sin embargo, no siempre ocurre esto. Por prejuicios o prejuzgar no se dicen las cosas que tienen que decirse llevando esta situación a que las personas hagan supuestos que finalmente llevan a malos entendidos. Estas incomunicaciones son motivo de rupturas familiares.

2do. La falta de un tiempo familiar por las largas jornadas de trabajo

Comienza el día, tengo que trabajar. Termina el día, sigo trabajando horas extras. Duermo. ¿En qué momento converso con los miembros de mi familia? ¿En qué momento cuento como me ha ido en el trabajo, con quién me encontré, a dónde fui, con quiénes estuve, de qué charlamos, que comí, etc?
Llegan los fines de semanas y sigo pendiente del trabajo (el smartphone me tiene al tanto). ¿En qué momento le doy un tiempo a los míos?


3ero. El egoísmo donde cada quien tira para su lado

Finalmente se puede inferir que tanto el 1er como el 2do punto de los problemas actuales de la familia son casi lo mismo. La pregunta es ¿Por qué ocurre eso? La respuesta es: Porque hoy en día las sociedades se hacen cada vez más individualistas lo cual está llevando a un egoísmo desproporcionado en cada ser humano que ya no piensa en el beneficio del grupo sino en el beneficio propio. Algunos dicen “Yo tengo que destacar, ser exitoso, los demás no me importan”. Este pensamiento está llevando a la humanidad a una crisis mundial donde los valores se han puesto de cabeza. A muchos jóvenes les he escuchado decir “Yo hago lo que me da la gana”. Les aburren las reglas. ¿Por qué les aburren las reglas? Porque se han dejado dominar por la desidia y el miedo.

Vivimos los tiempos del miedo. Solución: La familia. ¿Quiénes son los llamados a romper paradigmas actuales de crisis de valores?: Madre y Padre. ¿Qué se recomienda que enseñen a sus hijos desde niños?: Aprender a amar, respetar a su prójimo y a luchar y trabajar en el marco de los valores más altos de la vida.

“Cuentos de Tokio” es una obra maestra.


A continuación les dejo fotos-extractos con las mejores frases de la película:







martes, 1 de mayo de 2012

Muñeca de Aire (Kûki ningyô)

(Dirigido por Hirokazu Koreeda – Japón 2009)

Al parecer, la vida está construida de tal forma que nadie puede vivirla solo. A las flores no les basta con tener pistilos y estambres. Necesitan que un insecto o el viento lleve el polen de un estambre hasta el pistilo. La vida contiene su propia ausencia, su propio vacío, que sólo otro puede llenar. Al parecer, el mundo es la suma de los demás. Sin embargo no sabemos y tampoco nos cuentan que nos complementamos mutuamente. Seguimos con nuestra vida solitaria, ignorando a los demás con indiferencia.
Pensamientos de Nozomi

Nozomi (Doona Bae) es una muñeca inflable que una mañana cobra vida tras escuchar en sus oídos un soplido. Como un bebe recién nacido, lo primero que busca hacer es conocer el mundo a su alrededor, lo observa, lo toca, lo huele, lo siente. Al salir a la calle, escuchar a las personas, es su primera actitud, para imitarlas luego. Esa mañana va a un parque para niños y juega con la arena, se siente feliz. Finalizado el día se pasea por la ciudad y encuentra una tienda de alquiler de videos donde conoce a un vendedor Junichi (Arata) que le ofrece la oportunidad de un empleo.

Conforme pasa el tiempo la fascinación de Nozomi empieza a decrecer cuando interactúa más y más con las personas, se hace preguntas existenciales ¿Qué es la vida? ¿Qué es envejecer? ¿Por qué soy la sustituta de la ex de mi dueño? ¿Por qué me puso el nombre de su ex? ¿Por qué soy una sustituta para aliviar el deseo sexual? ¿Por qué la gente miente? ¿Qué es el amor? ¿Por qué no soy feliz? ¿Por qué es tan duro tener corazón, sentimientos y amar?  Nozomi sólo tiene momentos de felicidad cuando conversa con Junichi, si bien ella le hace muchas preguntas, con él todo es diferente, es más, ella siente que desde que lo vio por primera vez, él era su “igual” a ella, quizá (tal vez) es un “muñeco inflable”. Con Junichi, Nozomi quiere saber más cosas, no del mundo ni de la vida, sino acerca de él. Ambos parecen haberse enamorado mutuamente, sin embargo hay un detalle: ambos son distintos, ella no es humana, él si.

“Muñeca de Aire” es una historia fantástica que encierra como mensaje el paso de la vida, todo reflejado en el personaje inverosímil de Nozomi. Este personaje va experimentando todas las emociones humanas, todas aquellas que hemos pasado tú y yo y los que vendrán. La felicidad, el amor, la tristeza, el dolor, la angustia, el placer, la curiosidad, cuando pasamos por todo aquello crecemos y maduramos. En el caso de algunas personas, madurar es sinónimo de dolor. De esto último que acabo de mencionar surge una pregunta: ¿hemos venido a sufrir al mundo? Pienso que no. Todo lo contrario, diría que la felicidad se encuentra dentro de nosotros mismos. “El pasado ya pasó, voy a ser feliz aquí y ahora por siempre” todo puede devenir en un nuevo mundo para nosotros. Tenemos todo a nuestro favor, sabemos cuan importante es la fuerza de voluntad y la capacidad de lucha para sobrevivir en este mundo. Una vez más, la decisión de amar, no sentirnos vacíos y ser feliz depende de nosotros.