sábado, 23 de junio de 2012

La piel dura (L’argent de poche)

(Dirigida por Francois Truffaut – Francia 1976)


“El amor es para el niño como el sol para las flores; no le basta pan: necesita caricias para ser bueno y ser fuerte”.
Concepción Arenal

La historia de un grupo de niños dispuestos a crecer en todos los aspectos de su vida. Un maestro que les enseña a pensar.

Lo más interesante de esta película es la manera tan natural como actúan los niños. No hay un personaje principal, los niños tienen una historia distinta cada uno por contar en la pantalla. En una escena Julien, el niño más pobre de la clase, logra ingresar al cine sin pagar dinero gracias a una astuta idea. Recordemos que Truffaut en su niñez era un fanático del cine.

Julien viene a ser el tipo de niño que llega a la escuela y corrompe a otros niños. Sin embargo es un niño sufrido, golpeado en su casa, medio traumado. Patrick será el niño que intentará ayudarlo, además que en este proceso se ayudará a conocerse a si mismo. Hay otros niños como los hermanos De Luca (dos avezados niños con ganas de ser adolescentes), Bruno (este no es un niño, este es casi un joven jugando a ser adulto),  Sylvie (una niña ansiosa por comprender a sus padres y sus actitudes tan adultas), Richard (un niño deseoso de ser mejor alumno en la clase), Martine (niña enamorada de Patrick y en espera de probar la emoción de un beso por parte de él). Hay muchos niños en la clase, pero sólo he mencionado algunos.

Desde el punto de vista educativo esta película es infaltable para todo educador.

Escena para recordar: El profesor se dirige a los alumnos luego de que Julien es llevado con la gente de la asistencia pública.

Profesor: Sé que todos estamos pensando en Julien Leclou. Lo leyeron en los periódicos, oyeron a sus padres hablar de eso entre ellos o con ustedes. Antes de que nos vayamos de vacaciones quiero hablarles de Julien. Para empezar no sé mucho más que ustedes ignoren pero les diré lo que pienso. Como me siento. Primero, la beneficencia pública cuidará de Julien. Lo colocarán con alguna familia. Y les aseguró que a donde vaya, estará mejor que con su familia que lo maltrataba tanto, donde en sus propias palabras: “lo golpeaban”. Su madre perderá sus derechos maternales. Para Julien, pasarán muchos años antes de que esté en libertad de ir y venir a donde quiera. El caso de Julien es tan terrible que no podemos evitar el comparar nuestras vidas con la suya. Mi infancia no fue tan trágica pero créanme estaba ansioso por crecer. Me daba cuenta que los adultos tenían todos los derechos. Son dueños de si mismos, pueden vivir sus vidas como quieran. Un adulto que no es feliz puede comenzar su vida en otra parte, desde cero. Pero un niño que no es feliz esta condenado a la impotencia. Sabe que es infeliz pero no puede expresar esa infelicidad con palabras y lo que es peor algo dentro de él le impide poder dudar de sus padres o de los que lo hacen sufrir. Si un niño no es amado y sufre, él cree que es culpable y ¡Eso es lo terrible! De todas las injusticias de la humanidad .. la injusticia hacia los niños es la peor, la más despreciable. La vida no siempre es justa y nunca lo será …

Nota: Este artículo, escrito por David Cotos, fue originalmente publicado para el Blog “Homenaje a Truffaut de un peruano”

sábado, 9 de junio de 2012

Prometeo (Prometheus)

(Dirigido por Ridley Scott – USA 2012)


La muerte no nos roba los seres amados. Al contrario, nos los guarda y nos los inmortaliza en el recuerdo. La vida sí que nos los roba muchas veces y definitivamente.
Francois Mauriac

Elizabeth Shaw (Noomi Rapace) es una científica que lleva grabada en su memoria el día que conversó con su padre acerca de la muerte. Como toda niña curiosa y ansiosa por aprender le hizo varias preguntas y repreguntas, a las cuales su amado padre respondió una por una. Elizabeth se quedó con algo: Lo importante es creer. Si una persona piensa que luego de la muerte viene el Paraíso, bueno que crea en aquello pero que nunca pierda esa visión. Otros van a pensar de distinta manera, igual es lo que ellos creen. El respeto por lo que piensan siempre debe existir entre los seres humanos.


Con los años y ya convertida en científica Elizabeth forma parte de una expedición el año 2093, a bordo de la nave Prometeo, con el propósito de responder a la pregunta de dónde venimos y también, quien sabe, hacia donde vamos luego de morir. Si bien sus preguntas son bien existencialistas (filosóficas), tiene en su novio Charlie Holloway (Logan Marshall-Green) y en un grupo de ingenieros y científicos personas que también quieren resolver las mismas dudas. Existe también un robot llamado David (Michael Fassbender)  que acompaña a estos seres humanos. Lo que no saben los tripulantes son los secretos que guarda David, a primera vista no parece ingenuo, aparentemente no tan astuto.  Pero hay que tener en cuenta que si los seres humanos son una caja de sorpresas, igual los robots también, al fin y al cabo fueron inventados por los humanos.
 

La película de Ridley Scott nos lleva a pensar en nosotros, los seres humanos, como nos vamos conduciendo actualmente, lo cual nos está llevando a hacernos preguntas acerca del fin del mundo, que no es otra cosa que preguntarnos acerca de nuestra propia muerte.  Nadie quiere morir, pero hay que aceptar que es parte de la vida: nacer, crecer, reproducirse y finalmente morir. Por otro lado hoy en día que se pierden cada día más y más los valores, ya es momento también de preguntarnos: ¿Qué estoy haciendo yo por recuperar esos valores? Algo, mucho, nada, pueden ser respuestas. Que no queden tantas preguntas en el aire y pasemos a la acción prontamente, en el sentido de una vez respondidas nuestras preguntas hacer algo por el mundo y mejorarlo. Equilibrar el idealismo con el pragmatismo. Pensar en algo bueno para luego hacerlo mucho mejor.

domingo, 3 de junio de 2012

Muerte de un Viajante (Death of a Salesman)

(Dirigido por  Volker Schlondorff – USA 1985)

Es duro reconocer un fracaso

Willy Loman (Dustin Hoffman) tiene 60 años de edad y pareciera que anduviera despistado, con la cabeza en otro lado. Durante más de 40 años ha dedicado su vida a ser un vendedor que viaja de estado en estado, no ha tenido descanso, siempre afanado a ver cómo ganar una comisión que le permita solventar los gastos de la casa. Willy se siente viejo y fastidiado de tener tantos sueños rotos, él quería que sus hijos triunfaran en la vida pero no, parece que esta se lo hubiera negado.  Por algún motivo Willy dice que su hijo Biff lo odia pero no manifiesta el por qué.

Biff (John Malkovich), el hijo mayor (34), ha trabajado desde que terminó el Bachillerato haciendo de todo pero todavía no se encuentra así mismo. Es un idealista que se comporta como niño, siempre soñando, medio poeta y gusta perseguir mujeres por lo cual no se ha casado. La gente, a la que le encanta juzgar a los demás, lo tilda de loco, pero a él poco le importa lo que piense la gente, él sabe que es sólo un hombre que todavía no encuentra su camino. Por alguna razón tiene un resentimiento hacia su padre, lo cual es un misterio para su madre.

Happy (Stephen Lang) es el otro hijo de Willy. A diferencia de Biff, él tiene un trabajo estable (aunque fuera sólo de ayudante del ayudante). Él cree ser el práctico de la casa, pero es un idealista más que sueña con que muera su jefe para ascender. Por otro lado es también un aficionado a las mujeres, sobre todo a las comprometidas. El placer de seducirlas es increíble para Happy.

Linda Loman (Kate Reid) es la esposa de Willy, es aquella que da equilibrio al hogar. Alienta a Willy y les dice sus verdades, a sus hijos Biff y Happy.

Willy está peor de la cabeza, habla con el aire, parece deprimido y termina siendo despedido del trabajo. Al mismo tiempo Biff pareciera seguir con esa vida de planes y sueños, en cuanto a Happy ahora dice que piensa “casarse”. Es momento de que los Loman se sienten, conversen y hagan algo respecto al futuro, con los pies en la tierra, por sobre todo es hora de que Willy y Biff acaben con ese odio-resentimiento entre ellos. La pregunta es ¿Por qué un día cambió la relación entre Willy y Biff, y de quererse tanto pasaron a odiarse mutuamente?


“Muerte de un viajante” es una obra magistral que nos habla de la lucha mental entre ser idealista o ser práctico. Algunas personas como el padre e hijos Loman se sienten fracasados porque no hicieron dinero, no fueron ricos, mientras que sus vecinos y el hermano de Willy labraron una fortuna. Puede decirse que a la familia Loman no les preocupó hacer plata sino vivir de sus sueños y ser felices. De pronto, cuando comienzan a compararse con los demás, cuando empiezan a sentirse juzgados, cuando la inseguridad empieza a apoderarse de ellos es que tambalean hacia abajo. La mujer de Willy es clave para hacer reflexionar a Biff (y a su hermano) acerca de su marido: “Yo no te he dicho que sea un gran hombre, nunca logró ganar dinero, jamás se habló de él y quizá no tenga el mejor carácter del mundo pero es un ser humano. Con esta actitud aguerrida, de fuerza, de lucha, Linda consigue hacer reaccionar a sus hijos porque sabe que con Willy ya no es posible hacer nada, más que darle sólo amor.

Si piensas que estás vencido, lo estás;
Si piensas que no te atreves, no lo harás;
Si piensas que te gustaría ganar,
pero que no puedes, no lo lograrás;
Si piensas que perderás, ya has perdido;
Porque en el Mundo encontrarás que el
éxito comienza con la Voluntad del hombre.
Todo está en el estado mental.
Christian Barnard (Dr.)