sábado 27 de agosto de 2011

La Evasión (Le Trou)

(Dirigido por Jacques Becker – Francia 1960)

Roland: Este es Geo Cassine
Geo: Hola
Gaspard: Hola. ¿Cómo estas?
Geo: En tu casa tendrías un armario.
Gaspard: Si, ¿Por qué?
Geo: Todos teníamos un armario. Y también una mujer. ¿Tú tenías una mujer?
Manu: No le contestes. Nadie te obliga a contar tus cosas.
Gaspard: No me disgusta hablar de ellas.
Geo: ¿Qué tal con tu mujer?
Gaspard: Mal, quiero a otra.
Geo: ¿Y la otra hace bien el amor?
Manu: Cierra la boca … quieres.
Geo: ¿Y eso por qué? Hablar de amor es bueno, es sano.
Monseigneur: Lo ven, el amor si le interesa.
Geo: Y a las mujeres también les interesa, nunca lo olvides.


A la celda 6, de la prisión de La Santé, llega el joven Gaspard Claude (Mark Michel). Es el año 1947 y hace frío, es invierno. Su esposa le acusa de intento de asesinato premeditado. Una tarde tuvieron una discusión y ella lo amenazó con una escopeta, forcejearon, un tiro salió y le dio en el hombro a ella, un rasguñón. Esa es la versión de Gaspard. Sin embargo la versión de su mujer indica que él cogió la escopeta y le disparo. Si a eso le sumamos que Gaspard se acostaba con la hermana de ella, la situación le da como para una condena de 20 años.

En esa celda, habitan ya 4 hombres con características distintas.

Geo (Michel Constantin) cuyo tema preferido es hablar sobre el amor y el ejercicio de hacer el amor. Geo es un tipo que a primera vista da la impresión de ser un flojo, sin embargo conforme lo vamos conociendo es un tipo trabajador y que piensa en su madre.

Manu (Philippe Leroy) es desconfiado, por lo mismo exige respeto, se hace respetar y respeta a sus compañeros. Ni bien conoce a Gaspard, lo analiza y le da un mal presentimiento este sujeto con “cara de bueno”.

Roland (Jean Keraudy) es el de las ideas. Ha trazado un plan para escaparse de la prisión, todo lo ha estudiado cuidadosamente. Sólo necesita que sus compañeros sean leales, un soplón arruinaría los planes. Es experto en hacer de un metal de catre, una ganzúa.

Monseigneur (Raymond Meunier) es una versión contraria a Geo. Dice que el secreto de la vida es “nada con las mujeres”. Uno se pregunta cuál sería la causa por la que lo encerraron a Monseigneur.

Con la llegada de Gaspard se inicia la operación “evasión” por parte de los habitantes de la celda 6. Todos quieren empezar con prontitud, sólo hay alguien que frena todo, Manu. Él piensa que Gaspard no es de fiar.
Una película que te mantiene con el suspenso en la piel desde el instante que los habitantes de la celda 6 empiezan a realizar un hueco en el piso. El tema central de la película es acerca de la confianza y la lealtad. ¿Hasta que punto somos capaces de confiar en alguien?. ¿Se puede confiar en alguien que ha traicionado a su mujer con la hermana de ella?. ¿Las personas cambian realmente? El final de la película nos muestra la realidad de la vida.

Una obra maestra de Jacques Becker.

jueves 25 de agosto de 2011

El Verdugo

(Dirigido por Luis G. Berlanga – España 1963)



José Luis (Nino Manfredi) no es un tipo ni malo ni bueno, ni el mejor ni el peor. Eso si es sensible e idealista, eso de ser práctico sólo le va con las mujeres. José Luis es de los que piensan que la gente debe morir en su cama. Le hubiera gustado estudiar mecánica para así lograr su sueño de trabajar en Alemania, sin embargo el oficio que se le conoce es el de enterrador. Lo malo de ese trabajo es que a veces se presentan los casos de los condenados a muerte, para José Luis el trabajo de los verdugos es vergonzoso. Y es que en sus palabras “eso de matar a un ser humano es ser un asesino”.

Un día, realizando las labores propias de su oficio, conoce al verdugo Amadeo (José Isbert). Es un señor ya de edad avanzada. Le da una jalada en su vehículo y es de esta forma que José Luis conoce a la hija de Amadeo, la señorita Carmen (Emma Penella). De inmediato queda flechado con ella. Sólo hay algo malo en ella, es hija del verdugo. Pero eso malo, es a su vez lo que tiene en común con ella ya que las chicas con las que él ha salido cuando se enteran de su oficio de enterrador lo dejan inmediatamente. Son dos almas gemelas destinadas el uno para la otra.

Con su enamorada Carmen, José Luis se prodiga mucho amor, es más una mañana le pide a un amigo que le haga la gauchada con el trabajo y él se va a hacer el amor con ella. Previamente la llama por teléfono para verificar que no se encuentre su padre. Todo parece marchar a la perfección cuando inesperadamente llega el padre y los sorprende a los “pecadores”. Amadeo se siente ofendido, a José Luis sólo le queda una opción: pedir en matrimonio a Carmen. Igual José Luis no pretende casarse, ya va elaborando mentalmente la forma de escaparse a Alemania, pero Carmen le lleva unos resultados de análisis de embarazo que han dado positivo. José Luis se casa.

La pregunta es ¿Dónde van a vivir? Amadeo le dice a José Luis que él esta pronto a jubilarse, al hacerlo le van a dar un piso siempre y cuando él deje un reemplazante. Amadeo ha decidido que quien lo sustituya sea José Luis, sólo necesita su firma para que todo proceda pero él no quiere. Amadeo prácticamente lo obliga haciéndole pensar en el niño que está por llegar al mundo.

José Luis sabe que la única forma en que lo llamen para que trabaje como verdugo es que se cometa un crimen cuya condena sea la pena de muerte. De ahora en adelante él se convierte en el “paladín de la justicia”. Si en la calle ve discutir a un marido celoso con un tipo que se “la miraba a su mujer”, de inmediato él pone manos a la obra y se ofrece de mediador para que “no corra la sangre”. Pretende ser un superhéroe para nunca ejercer de verdugo. Sin embargo “más temprano que tarde” lo llaman de otra provincia para avisarle que tiene que ejercer su trabajo. ¿Y ahora que hará José Luis?

La película de Berlanga se centra en el tema de la pena de muerte. Mayormente hemos visto muchas cintas (sobre todo estadounidenses) que contemplan todo lo que le ocurre y como se sienten los condenados a pena de muerte. En esta película se aborda el lado contrario, los sentimientos y emociones que tiene el verdugo.

lunes 22 de agosto de 2011

Calle Mayor

(Dirigido por Juan A. Bardem – España 1956)

Esta historia pudo (puede) ocurrir en cualquier lugar del mundo. De antemano les digo que es cruda, como la vida misma.

Los canallas son un grupo de cinco amigos que se dedican a fastidiar al prójimo. Esa es su gran diversión en una ciudad aburrida para ellos. En el pueblo donde ellos viven, todos se dedican a su trabajo, a la religión y al placer de pasearse por la Calle Mayor. El escritor Federico Rivas (Yves Massard) está de visita en dicha ciudad porque ahí trabaja un amigo suyo, Juan (José Suárez), que justamente pertenece a la pandilla de canallas.

Como Federico ha venido en visita relámpago, los canallas le muestran por unas horas los encantos de la ciudad. Para ellos los encantos son el bar, el café y el barrio viejo (donde se encuentran las prostitutas).

Juan le cuenta a Federico que sus expectativas en ese pueblo son quedarse a vivir, inclusive casarse pero tiene que ser una chica con dinero. Como es “pueblo chico, infierno grande” hay que ir con cuidado con las mujeres, los chismes destruyen a las personas peor que en la gran ciudad.

Los domingos queda desierta la ciudad luego de que la gente acude a la Iglesia, entre los asistentes van dos de los canallas con sus respectivas esposas e hijas. En ese silencio de las 3 de la tarde, Federico se marcha en el tren y se despide de Juan. Al cabo de unos minutos Juan se dispone a regresar a la pensión donde vive cuando se topa con Isabel (Betsy Blair), la solterona de la ciudad. Eso de que los vean caminar juntos significaría un problema para la reputación de Juan, sin embargo decide acompañarla camino a la Calle Mayor. En el camino conversan y él se entera que ella tiene 35 años de edad, duerme con una Biblia al costado, es una gran sentimental y que por eso las películas de amor le encantan. Isabel es el tipo de mujer que te “mira con los ojos chinitos” y sueña con tener hijos.

La noche de aquel domingo, Juan e Isabel son vistos por los otros cuatro canallas. De inmediato traman un plan: “¿A qué Isabel le dice Si al primero que propone casarse con ella?”. Se matan de la risa. Horas más tarde, cuando Juan se une a ellos le dicen que él la enamore y luego le proponga matrimonio. Ellos saben que Juan es el tipo con más sentimientos en el grupo (el buenito), además es un picón, de hecho va decir que si. Juan no quiere, lo pican, se burlan, él finalmente acepta y lo hace porque es un “cobarde” que no sabe decir no y cede ante la presión del grupo.

Prepárense, que es una obra maestra del cine español cuyo gran mensaje es: “Amar no es para cobardes, es sólo para valientes” y que “No se debe jugar nunca con los sentimientos de nadie”

martes 9 de agosto de 2011

Una mujer sin historia

(Escrita por David Cotos – Perú 2011)

Su cuerpo le dolía de haberla amado tanto.

Blanca, Lidia y Carmen escuchaban con atención a Teresa, mientras esta última seguía relatando la historia del almuerzo de los viernes.

Ella era la más feliz, cuando ya no pudo más, él le había masajeado los pies como sólo lo hacen los conocedores del arte de hacer el amor a una mujer. Ella sintió un escalofrío que la invadió totalmente, se sentía la mujer más deseada del mundo. Ondas de placer recorrían cada rincón de su cuerpo. Él se detuvo por un instante para luego echar vino sobre la piel de ella, procedió a olerla y percibir su nueva fragancia de mujer, ella lo miraba, él la miraba, en el tocadiscos sonaba una canción de amor. A continuación procedió a lamerla entera, comérsela como quien se come el plato más exquisito, no dejando nada ni hueso ni pellejo.

Eran los años 70, el boom de la producción de espárragos está en todo su furor en el pueblo de Quinti que se encuentra al oeste de la ciudad de Trujillo, al norte de Lima. En medio de esa efervescencia se encuentran cuatro amigas trabajando en una de las muchas empresas que se han creado. La mayoría de empresas tienen un predominio de mano de obra femenina porque dicen “los que saben” que el producto manipulado por las mujeres se hace amigable y no se malogra tan fácilmente.

Ellas disfrutan con su trabajo, especialmente porque no hacen turnos rotativos como ocurre con otras chicas. Tienen preferencias que no tienen otras. Las envidian por eso, pero para ellas ese asunto las tiene sin cuidado, al fin y al cabo si otras trabajadoras piensan mal es de seguro porque tienen la mente cochina (así suele decir Blanca).

Teresa es la lideresa del grupo, alta y caderona, de tez levemente trigueña, cabello castaño rojizo, de gustos como aretes largos y ropa roja, amarilla y verde. Ella es la voz de mando a la hora de salir al comedor, hace la cola con sus tres amigas, reciben las bandejas y buscan el mejor sitio
(o sea los ventanales frente al área de campo verde). Teresa acostumbra contar relatos novelados los viernes. Sus amigas esperan con ansias dicho día para escuchar las historias eróticas de Arturo y Elena (así se llaman sus personajes principales).

Blanca es la filósofa del grupo, le gusta hacer reflexionar a sus compañeras. Suele debatir con sus amigas, para ello siempre escoge el mismo tema: las mujeres y su particular mundo.

Lidia, es la chismosa del grupo, es la encargada de actualizar a las demás con “las últimas” de los ingenieros y las últimas de “las otras” chicas que trabajan con ellas. Toda la información la recopila con el jefe de personal de limpieza con quien los días martes por la noche une religiosamente su cuerpo para dar rienda suelta a su apetito carnal.

Por último Carmen, que es la más joven del grupo (18 años). Para ella, su única aspiración es ser como Teresa. Conocer de los hombres así en su amplitud, saber cómo encantarlos, seducirlos y hacerles el amor. Es la que más goza con las historias de Arturo y Elena, hasta tiene ideas de llevar un lapicero y un papel, los días viernes, para tomar nota de todo lo que relata Teresa. Los fines de cada mes, Carmen tiene por costumbre llevar una cajita con productos de belleza de una marca conocida de Lima, al terminar el almuerzo (muy rápido comen las cuatro esas fechas) les muestra desde cremas para la limpieza del cutis, pasando por delineadores y culminando con perfumes con olores exquisitos como los cítricos.

Las cuatro amigas tienen muchas cosas en común, quizá la más importante es lo preciosas que son. Quinti es un pueblo caracterizado por tener el noventa y cinco por ciento de sus habitantes mujeres bellas (el otro cinco por ciento son potonas). Caminar por sus calles es andar por el paraíso, las tienes de todas las edades, todos los colores, todos los olores y todos los sabores. Gustan de escuchar canciones románticas en castellano y en inglés un poco de Bee Gees y Abba. Todas tienen enamorado a excepción de Blanca que tiene un machucante oficial.

La diferencias entre las cuatro son a causa de los pocos ingenieros que entran a trabajar en la empresa. Teresa siempre presume que ella si quiere se los tira a cualquiera de ellos, con tal en su barrio ha probado a cuantos ella ha querido. Carmen quiere ser así pero le falta esa valentía que tiene Teresa para hacerlo, además está de enamorada con el Juan y él es muy celoso. Lidia se regodea de felicidad cuando la escucha a Teresa, por las noches le cuenta al jefe de personal de limpieza lo que ha hablado Teresa y este a su vez se lo cuenta a los ingenieros, luego en efecto Teresa pasa a tener más gollerías de las que ya goza en la empresa. Sólo Blanca es la única que siempre que Teresa cuenta su última pendejada, le busca hacer reflexionar para que cambie. Blanca es un poco ilusa, piensa que la gente va cambiar siendo adulta.

Teresa: Ayer me fui a Huanchaco con el italiano Pezzota, ese que vive en Moche, nos bañamos, me invito un helado y luego nos fuimos al Club Central.
Blanca: Teresa, tú estás con tu menstruación ¿verdad?
Teresa: Si ¿Y?
Blanca: Mujer, te aumenta la temperatura, vas a la playa de agua fría y se te enfría la sangre. Ten cuidado porque te pueden salir quistes ováricos.
Teresa: Ja ja ja. ¿De qué hablas?
Blanca: Yo he leído eso en una revista argentina. Es en serio, no te rías, la enfermedad del futuro va ser el cáncer.
Teresa: La vida es para disfrutarla, no me vengas con historias de revistas.
Blanca: Soy tu amiga y quiero tu bien. Es más te cuento a ti y a ustedes chicas que si alguna vez abortan, dios no quiera, lo más probable es que en el futuro mueran de cáncer.
Teresa, Lidia y Carmen se miran entre si, no se ríen. Carmen a sus 18 años ya ha tenido un aborto, producto de un descuido, según ella, con el Juan. Sólo le ha contado a su mamá, es extraño pero desde ese día le aparecieron unas manchas entre las mejillas y la nariz, que las odia pero que le va hacer es el precio por matar a esa criatura.

Teresa: Blanca ¿Por qué hablas esas cosas a la hora de comer? Me fastidian realmente.
Blanca: Sólo quiero que no les pase nada malo a ustedes, las quiero como si fuesen mis hermanas que nunca tuve.
Blanca pone cara de tristeza. Sus amigas la miran con ternura.

Teresa: Esta bien, esta bien. Retomando el tema, por la noche volvimos a Huanchaco y nos subimos cada uno a un caballito de totora.
Lidia: Que loca que eres.
Teresa: Loca no, loquita si y riquita también.
Lidia: ¿Cómo es eso de riquita?
Teresa: Déjame terminar, había luna llena anoche, viste…
Carmen: Si, linda …..
Teresa: Bueno, el ingeniero comenzó a quitarse la ropa ahí encima del caballito
Lidia: Son un par de locos je.
Teresa: Yo ni sonsa que me voy a perder ese bocado, hice lo mismo.
Carmen: Y, y, y, y, ……
Teresa: Imaginate
Carmen: Que ricooooo………
Teresa: Si, delicioso. ¿Qué pasa Lidia? ¿Qué fue lo que no entendiste?
Lidia: Estoy pensando cómo lo hicieron, si cada uno estaba en un caballito diferente. Hummmmm
Teresa y Carmen se echaron a reír. Blanca se sonreía como sólo lo hace una madre con sus pollitas.
Carmen: ¿Y luego de la playa?
Teresa: Nos fuimos al hotel y lo hicimos pelado, uff que rico.
Blanca: ¿Haz perdido la cabeza? ¡Puedes quedar embarazada!
Teresa: No soy tonta, el portugués Oliveira siempre me trae mensualmente unas pastillitas de Europa a las que les llaman anticonceptivos, son una maravilla porque con ellas no tienes hijos. Puedes tener sexo todo lo que quieras, eso si, cumple con lo que te indica la cajita.
Blanca: ¿Portugues Oliveira ….. no era acaso italiano Pezzota? ¿Anticonceptivos dijiste?
Teresa: Si ¿Por qué? Seguro leíste algo en alguna revista argentina.
Blanca: No, fue en una revista mexicana. No vas a poder tener hijos en el futuro o te van a salir autistas o se te van a morir o vas a tener niños con seis dedos en la mano o finalmente niños que de grande van a ser homosexuales.
Teresa: ¿Qué revistas son esas que lees?
Lidia: Verdad, yo también quiero saber de ¿dónde sacas esas revistas?
Carmen: Cierto, ¿Cómo se llaman?
Blanca montó su labio inferior sobre sus dientes y los aplastó, se quedó muda. Su machucante oficial viajaba por Sudamérica y siempre le traía esas revistas porque sabía que a Blanca le gustaba leer. La información que leía no la compartía con cualquiera, sólo con la gente que quería. Sabía que el mundo así como se estaba desenvolviendo iba directo al mar del egoísmo y la indiferencia. Sus amigas eran un reflejo del amor libre y no del amor puro, así pensaba Blanca, necesitaban su ayuda.

Blanca: La lección más importante es que una mujer, y un hombre, deben saber decir “NO” a las tentaciones.

Las amigas cerraron sus bocas, no pusieron en discusión la sentencia de Blanca. Terminaron de tomar su sopa Shambard, típica sopa de la región, y luego volvieron a sus labores.

Los meses fueron pasando, los almuerzos, los relatos sobre Arturo y Elena, las últimas conquistas de Teresa, los miedos de Carmen, los chismes de Lidia y las novedades de la última revista uruguaya que había leído Blanca.

Un día Teresa contaba un nuevo capítulo de su relato de fin de semana.

Elena no era una mujer común, de niña se accidentó y se dio contra el suelo. A partir de ese momento su lengua se partió en dos levemente en la punta. Esto que inicialmente fue causa de bromas por sus compañeras de colegio, le serviría en el futuro con Arturo, él adoraba los besos de ella, el placer era doble. Cuando él descansaba de hacerle el amor, ella era tan insaciable que procedía a usar su lengua y él inmediatamente se reanimaba de la emoción.
Mientras Teresa contaba esta parte de su relato, Carmen había sacado un pequeño espejo de su mandil y examinaba su lengua. Blanca la observó y de inmediato la agarró del brazo, la muy tontita quería lanzarse al piso y darse de lengua. Blanca le dijo al oído,
Blanca: Oye Carmen no seas bruta, eso que nos cuenta Elena sólo forma parte de su imaginación fértil.
Lidia observaba lo que acontecía y se sonreía mientras sus dientes iban devorando la cecina con su yuca con ají y cebolla.

Ocurrió algo extraño, Teresa siempre contaba con pasión sus historias, tanto las personales como las de sus relatos, sin embargo en un momento se quedó mirando el ventanal verde y un silencio la invadió. No comía ni hablaba. Algo le estaba pasando.

Blanca: Teresa ¿Qué pasa? ¿Pareces distraída?
Teresa siguió en silencio
Carmen: En serio, Teresa ¿Qué te pasa?
Salió una lágrima del ojo izquierdo de Teresa.
Lidia siguió tomando su chicha morada y se quedó callada, ella si sabía lo que pasaba.
Teresa: Estoy saliendo con el Ingeniero Quijano.
Blanca: Te refieres al nuevo
Teresa: Si, él.
Blanca: El moreno guapetón, alto, de espaldas anchas, con mirada de bueno como la de Paul Newman.
Teresa: Exacto.
Blanca: Yo no veo ningún problema.
Teresa: Lo que pasa es que le he mentido.
Blanca: ¿Cómo así?
Teresa: Me he pintado como una chica de su casa, una santa.
Blanca: ¿Por qué has hecho eso? Las mentiras siempre traen malas consecuencias, muéstrate como eres, cuéntale de ti, si te acepta como eres quien sabe puedan hacer algo a futuro. Si realmente le interesas sólo se va enfocar en tu presente y que pueden hacer juntos. Me imagino que lo haz hecho porque seguro te gusta mucho.
Teresa: Si demasiado, es lindo. Tiene cada detalle que me siento una nueva mujer a su lado.
Carmen observaba decepcionada la escena romántica que protagonizaba Teresa en la mesa. Lidia tomaba apuntes en su cerebro. Blanca buscaba algo más para decir.

Blanca: Teresa recuerda que este es un pueblo chico, tarde o temprano le van a contar sobre ti.
Teresa: Ya le dije que la gente aquí es mal hablada y él se la ha creído, que linda es su inocencia.
Blanca: Teresa reacciona, ese tipo de hombres son curiosos, le va preguntar a la gente de tu barrio y se va interesar por tu familia. Se va llegar a enterar de todo tu pasado. Mujer, tú tienes una historia, tienes que contarle.
Teresa: ¡Soy una mujer sin historia desde que lo conocí!

Carmen no soporto más escuchar tanto floro, se le estaba malogrando la digestión, así que pidió permiso y se fue de la mesa. Lidia pidió a uno de los cocineros que le dieran un nuevo vaso de chicha morada, la conversa que escuchaba se encontraba muy interesante.

Este fue el punto de partida de la desunión de las amigas. Carmen buscó una nueva maestra, la operadora de la máquina central de enfriado fue su nueva aliada. No volvió a dirigirles la palabra a sus ex-amigas. Años más tarde murió de cáncer al útero.

Lidia fue la segunda en apartarse del grupo y no por idea propia, el jefe de personal de limpieza le dijo que si quería conservar su trabajo mejor se abriera del grupo de Teresa y se quedara callada de ahora en adelante. Contra su voluntad lo hizo, pero cuentan que conservó su trabajo hasta ya avanzada edad.

Ahora Blanca se acompañaba con Teresa para almorzar.
Blanca: Ya le contaste, han pasado meses.
Teresa: No… Tengo que confiarte algo. Estoy embarazada.
Blanca: Dios bendito ¿Qué vas hacer?
Teresa: Voy a tenerlo, ahora Pedro Quijano va ser mi marido.
Blanca: Tú crees que va aceptar así por así casarse y asumir el niño.
Teresa: Si. Él me ama.
Blanca: No sabes como son los hombres que vienen de Lima, por más inocentes y buenos que puedan ser, ¡son hombres!.
Teresa: El amor que siente por mi es lo que manda.

Pasaron unas semanas y la barriga de Teresa empezó a crecer. Ya no comía con Blanca, no por falta de ganas sino porque el ingeniero Quijano consiguió que ella asistiera al comedor reservado para la gerencia e ingenieros.

Se casaron a los cinco meses de gestación. Teresa era la mujer más feliz del mundo. Blanca se enteró por Lidia que Teresa presumía ante las mujeres de los ingenieros que su matrimonio era perfecto, que nunca se acabaría y que él nunca se enteraría de nada.

Paso un año, pasaron dos años. Eran inicios de los 80 y en el Perú se expandía la gran migración hacia Lima. Blanca tuvo la suerte que su machucante la pidiera en matrimonio, se casó y luego se dirigió también a Lima.

Teresa era objeto de envidia en la Esparraguera, estaba casada con el hombre más guapo y con mayor sueldo de la empresa. Nadie pensaría que algo terrible iba a ocurrir …… pero ocurrió.

Al mediodía del 12 de Agosto de 1980, Teresa se encontraba en el comedor del personal femenino conversando con las nuevas muchachas que habían entrado a trabajar. Era raro porque ella desde hacia dos años sólo se codeaba con los gerentes, ingenieros y sus esposas en el comedor principal. Pero esa fatídica tarde no fue así. Todo comenzó con un grito que vino de afuera del comedor, capaz de alcanzar los tímpanos de todos los edificios circundantes.

Pedro Quijano: ¡Que todos sepan que Teresa Gamarra no es una mujer honorable, ni ella ni su familia!

El hombre parecía un poseído. Todo el personal abandonó sus puestos y corrió a escucharlo. Las mujeres del comedor fueron a los ventanales laterales, los cocineros observaron por las ventanas superiores de la cocina, los gerentes e ingenieros miraron desde el comedor principal como si estuvieran asistiendo a una función de teatro.

Pedro Quijano: ¡Ella me rogó para que nos casáramos! ¡Que si no lo hacia, la iban a botar del trabajo! Tenían que verla toda ella con su cara de santita. Quien diría que tras esa máscara se esconde una ………………!

Teresa sintió que la sangre se le subió a la cabeza, creyó que se iba a desmayar. El escándalo era tremendo, la humillación a la que estaba siendo sometida. Ella se había regenerado con Pedro, ya no era una pendeja, sin embargo su pasado y su familia (pendeja como ella) le estaban pasando factura. Sus siete hermanas eran promiscuas y su fama llegaba hasta Chiclayo, que justo fue uno de los lugares que había visitado Pedro los últimos meses como parte de la expansión de la empresa.

Pedro Quijano: ¡Me voy al extranjero! ¡Espero no volver a verte nunca más Teresa ……… me estás escuchando! ¡Nunca más!

El ingeniero Pedro Quijano se marchó con sus ojos completamente rojos. Un silencio invadió la empresa. Cuentan quienes la vieron que Teresa volvió a su puesto de trabajo como si nada hubiera ocurrido. Ni lloro ni dijo nada. El personal no quiso darle una palmadita de aliento. Estaba jodida.

A los tres días había sido aceptada la renuncia de Teresa. La gerencia le indico a Recursos Humanos que le dieran un bono extra sumado a su gratificación por tiempo de servicios. Nadie sabe porque le dieron un bono extra, no se le conocía mérito alguno, lo único que todos sabían es que tenía un niño pequeño al que mantener.

Ciudad de Lima, mañana del día 10 de Setiembre del 2010. Teresa actualiza su perfil del Facebook. Se siente una estrella de cine (o quizá de televisión) con la foto que se ha tomado especialmente para la red social. Es que tiene que verse regia para su legión de admiradores que la agregan sin siquiera ella haberlos conocido. Por otro lado en su muro pone su estado de ánimo “Estoy feliz”, también es necesario indicar dónde se encuentra: “Teresa indica que se encuentra en Heladería Javier Prado” (con mapa incluido). El blackberry le simplifica su actualización de datos, ella piensa: “este aparatito es una maravilla, además todos lo tienen, es de gente fina”.

Teresa sale de la Heladería, un hombre la observa desde la acera del frente. Cruza la pista y se le acerca.

Hombre: Hola, soy Alberto … … del Facebook.
Teresa: Wow, mucho gusto. Que guapo que eres.
Hombre: Te acuerdas que te dije que te iba a sorprender un día.
Teresa: Pues lo estas haciendo. ¿Cómo me encontraste?
Hombre: Luego te explico linda, ¿Qué te parece si vamos en mi auto a Jesús María, ahí tengo mi departamento del que te hablé, recuerdas?
Teresa: Si, vamos pues.

A Teresa no se le volvió a ver nunca más.

lunes 8 de agosto de 2011

Por tu culpa

(Dirigida por Anahí Berneri – Argentina 2011)


En un hogar, no todo debe ser trabajo de los padres, sino que estos deben, equilibrando, compartir momentos con sus hijos. Formar niños felices es crear adultos felices.


Julieta (Erica Rivas) tiene que preparar un trabajo por entregar al día siguiente, a primera hora, a la Consultora donde labora. La noche se presenta complicada: tiene dos hijos pequeños despiertos, a la empleada le ha dado permiso para ese día justamente y para remate su marido se encuentra en viaje de negocios.

A ella se le ocurre que jugando un rato con los niños, ellos luego le van a obedecer. Se ponen al jugar al “Bruto”, es decir juegan al cachascán. Ella termina agotada, les dice a los niños que descansen, pero ellos no le hacen caso. Valentín (Nicasio Galán) prende el televisor, se pone a menos de un metro de la pantalla y mira Dragonball. Ella le apaga el televisor, él lo vuelve a prender, ella lo apaga, él lo prende. La mujer no sabe imponer respeto con sus hijos. En cuanto a Teo (Zenón Galán), es más pequeño y quiere ver Bubba, ella se lo lleva a otro cuarto, otro televisor y le pone el video.

Parece que por fin va poder trabajar, pero es imposible con tanto ruido y distracción a su alrededor. Lo peor es que escucha un ruido fuerte viniendo de uno de los cuartos, va a ver que ocurre, uno de los niños ha puesto una motito eléctrica encima de la cama. Se están peleando porque Teo se encuentra encima y Valentín le grita que él es el dueño. Julieta no pone mano dura, no ve el peligro, sólo se le ocurre intentar separarlos. Lo único que provoca es que el menor, Teo, se caiga directo al piso y se golpee.

Hay que llevarlo a la Clínica para que lo revisen, por la cabeza de Julieta todavía se encuentra primero el trabajo antes que sus hijos. Llama a su mamá para que le haga la gauchada, pero ella ya tomo la pastilla para dormir. Julieta se va con sus dos hijos a la Clínica. Ya en el nosocomio, ocurre algo extraño, el doctor de turno revisa a Teo pero luego mira a Valentín y le pide que se acerque para revisarlo. Julieta no entiende lo que está aconteciendo. Pronto “por su culpa” se armara todo un problema familiar.

“Por tu culpa” es una cinta que motiva a la reflexión sobre una sociedad donde algunos padres actualmente le dan más importancia al trabajo que a los hijos. Esto está provocando que padres inmaduros formen hijos inmaduros, egoístas y vanidosos. La solución no se encuentra en comprar dos o tres o más televisores para que los chicos se queden tranquilos. Tampoco rellenarlos de dulces (por eso el problema de la obesidad infantil). No soy un experto en lo que se refiere a educación de niños pero si soy un tipo responsable. Mi opinión pasa por cultivar la paciencia, me refiero a que si tengo que trabajar de noche y en mi casa, formo el hábito en los pequeños de que se acuesten a las 8 p.m., los acompaño a su cama y les narro cuentos o les entono canciones infantiles, tengo la paciencia de esperar a que se duerman y posteriormente, ya tranquilo, realizó mis labores. Es cuestión de organizarse los esposos en el hogar.

Amarcord

(Dirigida por Federico Fellini - Italia 1973)