viernes, 20 de abril de 2012

El Cine de los Hermanos Dardenne


“Cuando sale una película, es una mirada acerca del mundo, de la vida misma, de las relaciones entre las personas”

“Filmamos lo que no se suele ver, lo que no se quiere ver”

Jean-Pierre Dardenne y Luc Dardenne 

A inicios del presente año vi la película “El niño de la Bicicleta” de los Hermanos Dardenne. Era la primera película que veía de ellos. Quedé impactado. De inmediato me tracé como meta ver sus anteriores películas, es que tanto talento en un filme puede ser indicador que los anteriores filmes sean también muy buenos, no me equivoqué.

El cine de los Dardenne tiene dos características para resaltar: La primera es el manejo de la cámara, esta acompaña al personaje central de la obra de cerca. Es decir, el espectador siente que es un acompañante de la historia del personaje, conforme avance la película vamos a creer que lo conocemos a fondo al personaje porque estamos viviendo una aventura con él, sin embargo (como los seres humanos en la vida real) nos sorprende con sus decisiones finales. La segunda característica es la actuación tan verídica de su equipo de actores. Mucho influye la confianza depositada en 3 actores que los vamos a ver a lo largo de sus filmes (los vamos a ver creciendo e inclusive engordando y envejeciendo), estos son Olivier Gourmet, Jérémie Renier (el Jean-Pierre Leaud de los Dardenne) y Fabrizio Rongione. Son tan versátiles que pueden pasar desde un personaje idealista y bueno hasta uno malvado y perverso. La fuerza interpretativa de los 3 hace que creamos en sus historias, que nos pueden pasar a nosotros o al de mi costado o al vecino o a ese que camina por la calle ahorita.

En todas sus películas vemos la vida, así tal como es, sin engaños. Por eso siempre a lo largo de todos sus filmes aparecen niños y/o adolescentes (los cuales reflejan la inocencia). Nos enfrentamos a la sinceridad de las historias (un personaje se puede tirar un pedo sin querer queriendo y otro siendo adulto puede jugar como un niño, esto ocurre en la vida y todos los días). Una vez que terminamos de ver una película de los Dardenne nos invade la sensación de reflexionar, de pensar en nosotros y en nuestro prójimo, de reflexionar en cómo se anda conduciendo nuestra sociedad. Podemos ser mejores seres humanos, todo depende de nosotros.

La Promesa (La Promesse)
(Dirigida por Jean-Pierre Dardenne y Luc Dardenne – Bélgica/Francia 1996)


Igor (Jérémie Renier) es un aprendiz de mecánico. En sus ratos libres se dedica a ayudar a su padre Roger (Olivier Gourmet) en el alquiler de departamentos a ilegales. La verdad es que a Igor más le interesa ayudar a su padre porque este le enseña las mañas (mentiras incluidas) para ganar más y más dinero a costa de estos clandestinos individuos. Finalmente Igor abandona a su maestro mecánico y se dedica de lleno a las actividades de su padre. Todo parece marchar sin sobresaltos, los sueños de Roger parecen encarrilados (está ganando buen dinero) y en cuanto a Igor es feliz haciendo del chulillo de su padre. Sin embargo, una mañana que los inspectores de trabajo hacen batidas para encontrar ilegales en los edificios, uno de los ilegales cae desde lo alto de una escalera en su desesperación por no ser encontrado. Igor, que ha avisado a todos, escucha un ruido y va a buscarlo, al encontrarlo, este hombre se encuentra tirado en el piso y ya moribundo le dice: “Mi mujer…. Mi hijo… cuida de ellos”. El hombre fallece. Pronto la vida y las relaciones padre-hijo (Roger-Igor) cambian bruscamente a raíz de la promesa que le han hecho jurar al muchacho.

Rosetta
(Dirigida por Jean-Pierre Dardenne y Luc Dardenne – Francia/Bélgica 1999)


Rosetta (Émilie Dequenne) es una muchacha desconfiada, reactiva, agresiva, terca, orgullosa pero también ordenada y cumplidora de su deber. Sin embargo, la han botado de su último empleo según dice su jefe porque ha terminado su periodo de prueba, ella no cree en esas palabras. Para Rosetta una compañera de trabajo ha hablado mal de ella, la ha jodido. Lo peor es que su madre es alcohólica y enfermiza. Rosetta tiene una gran carga en sus hombros, sólo le queda buscar otro empleo y quedarse, ya lo eventual no le conviene en absoluto. Ella debe conseguir un empleo y para ello es capaz de todo. Es en esas circunstancias que conoce a Riquet (Fabrizio Rongione), un tímido vendedor de gaufres, que le ayuda a conseguir un empleo con su Jefe (Olivier Gourmet) en la elaboración de estos deliciosos alimentos. El empleo, no le va durar mucho a Rosetta y este va ser el motivo para que ella tome una decisión inesperada con tal de no quedarse sin nada, esta decisión inclusive puede afectar a quienes más la quieren.

El hijo (Le fils)
(Dirigida por Jean-Pierre Dardenne y Luc Dardenne – Bélgica/Francia 2002)


Olivier (Olivier Gourmet) es maestro de carpintería en un Centro de Reinserción Laboral para adolescentes. Es un tipo dedicado, medio perfeccionista y detallista. Su matrimonio había terminado hacia un tiempo y es por eso que invierte todas sus energías en la enseñanza de aquellos jóvenes que todavía tienen esperanza en poder servir de manera correcta a la sociedad. La llegada del adolescente Francis (Morgan Marinne) cambia el comportamiento de Olivier. El muchacho es enviado al área de soldadura y a Olivier se le da por andar fisgoneando los movimientos del muchacho, no se entiende porque lo hace. Es más pide al Centro que lo pasen al área de carpintería para tenerlo a su cargo. Francis comienza a admirar la destreza y el dominio de la carpintería que muestra su maestro Olivier, lo que no sabe es el secreto que tiene este último respecto de él.  El día que lo descubra será impactante.

El niño (L’enfant)
(Dirigida por Jean-Pierre Dardenne y Luc Dardenne – Bélgica/Francia 2005)


Bruno (Jérémie Renier) tiene por novia a Sonia (Déborah Francois). El amor de ellos consiste en correr, saltar, jugar a las chapadas, ponerse cabes, morderse y abrazarse sin besarse (así el erotismo entre ambos es más intenso). Son felices, más ella quien ha dado a luz un bebé al que le ha puesto por nombre Jimmy, se muestra responsable y cariñosa con su hijo, en cambio Bruno experimenta indiferencia ante el niño. Y eso es precisamente lo que le fastidia a Sonia, esa muestra de medio amoroso e indiferente que es con la criatura. A eso hay que sumarle que Bruno es líder de una banda de raterillos. Añadir también que Bruno es ocioso y embustero, al parecer por naturaleza. Si se trata de ganar plata rápida, Bruno es el primero en idear como hacerlo. A él, realmente, sólo le interesa su beneficio propio y es por eso que se le ocurre una idea trastornada para obtener mucha plata a través del uso de su pequeño hijo.

El silencio de Lorna (Le silence de Lorna)
(Dirigida por Jean-Pierre Dardenne y Luc Dardenne – Bélgica/Francia 2008)


Lorna (Arta Dobroshi) trabaja en una lavandería y está a punto de obtener la nacionalidad belga. Para lograr dicho propósito se ha casado con Claudy (Jérémie Renier), quien es de esa nacionalidad. Es un matrimonio por conveniencia donde ella le ha dado un dinero, primero por contraer las nupcias y luego le tiene que entregar una una cantidad mayor para separarse. Claudy es drogadicto y quiere salirse de ese mundo de la heroína, piensa que Lorna puede ser su gran ayuda. Le clama siempre desesperadamente para que le quite las llaves de la casa cuando sabe que le vienen ganas tremendas de buscar la droga. Le ruega a Lorna que se quede en casa para preparar una comida rica o para jugar a las cartas. Claudy empieza a convertirse en un hombre nuevo, un hombre que sonríe, Lorna sin querer le está dando el amor que él necesita tantísimo. Lorna también está sonriendo. Sin embargo existe una persona en la vida de Lorna, Fabio (Fabrizio Rongione), que tiene otros planes para el futuro, tanto sentimental y laboral así como para la nacionalidad de Lorna.

“El silencio de Lorna” es una película impactante con una escena final demoledora. Para muchos la gran obra de los Dardenne.

domingo, 8 de abril de 2012

Le Havre

(Dirigido por Aki Kaurismaki –  Finlandia/Francia/Alemania 2011)

Siempre hay esperanza

Marcel (André Wilms) trabaja de lustrabotas por las calles de Le Havre (ubicada en Normandía que es una provincia del noroeste de Francia). Todos los días se centra en mirar el calzado de las personas que caminan. Si observa un caballero con un calzado al que le falta darle una lustrada sólo le hace una indicación con los ojos para que el señor acepte de inmediato que se limpie sus zapatos. Marcel tiene su estilo para la lustrada, al fin y al cabo ser un lustrabotas también implica un arte. Marcel se centra en el betún y el movimiento para sacar brillo.

Ser lustrabotas no es fácil en estos tiempos, nunca faltan aquellos dueños de tiendas que no quieren que él trabaje afuera de sus establecimientos, lo botan si lo ven cerca. A Marcel no le queda otra que buscar otra esquina para ofrecer sus servicios. Una fortaleza que tiene a su favor es que es un hombre “que no sabe estar sin hacer nada”. Por las noches al volver a casa siempre es recibido por su perra Laika y su amada esposa Arletty (Kati Outinen). Ella es una mujer buena, que da mucho amor, y que además administra el dinero ganado diariamente por Marcel (en una lata ahorra una parte y le da otro poco a él de premio por lo trabajador que es). Arletty lo trata a Marcel como un niño, no cualquier niño, un niño grande.

Una mañana Marcel va al puerto a tomarse un refrigerio que le ha preparado por la mañana su mujer Arletty. Al huevo le echa sal y se dispone a comer su sándwich cuando de pronto observa a un muchacho en el mar. El muchacho le pregunta cómo llegar a Lóndres. Él le dice que se encuentra del otro lado. En ese momento llega el Inspector Monet (Jean-Pierre Darroussin), el muchacho se esconde. El inspector le dice a Marcel que andan buscando a un chico prófugo. Marcel dice que no ha visto nada. El inspector le dice que ese chico necesita cuidados, si sabe de algo que lo comunique.

Cuando llega la noche, Marcel compra comida y la lleva al puerto dejándola en un lugar cercano a donde vio al muchacho más temprano. Luego va a su casa donde encuentra que su esposa se siente enferma y la lleva entonces al hospital. A la mañana siguiente al volver a casa tiene la preocupación de que va pasar con su mujer, el doctor le ha dicho que le van hacer análisis para determinar que enfermedad tiene. Se le suma una nueva preocupación, en su casa encuentra durmiendo al muchacho “prófugo” junto a su perra Laika. El chico lo había seguido la noche anterior. Lo despierta y este le dice que se llama Idrissa (Blondin Miguel) y que su objetivo es llegar a Londres para reunirse con su madre. Marcel, que es un hombre bueno, decide que debe ayudar al niño. Pronto  Marcel aprenderá una lección de vida con aquel niño.


“Le Havre” es un canto a la esperanza. En tiempos que vivimos de pesimismo, de personas que hablan del fin del mundo, de violencia, de caos, de inmoralidades, de Sodoma y Gomorra, de que ya no hay remedio para nada y sólo se vislumbra el final de todo, surge Kaurismaki y le da una cachetada a aquel pesimismo. La película va construyendo cada diez minutos como creer y crear esperanza en un mundo dolido, angustiado, ansioso. Para ello el personaje central se vale de otras personas que están dispuestos a ayudarlo (un lustrabotas, la panadera, el frutero, el doctor, un cantante, unos refugiados, etc). Cuando ya se piensa que no se puede confiar en nadie, surgen personas en las que se puede confiar. Cuando ya se piensa que hay gente muy mala (como el vecino de Marcel, interpretado por el gran Jean-Pierre Leaud) aparece gente muy buena (como el inesperado y solidario personaje del inspector Monet). “Le Havre” nos hace creer, finalmente, que debemos seguir apostando por un mundo mejor, basta ya de tanta depresión, es hora de ser positivos. El final de la película es sencillamente inolvidable.

martes, 3 de abril de 2012

El ladrón de bicicleta (Ladri di biciclette)

(Dirigido por Vittorio De Sica – Italia 1948)

Hay una solución para todo menos para la muerte.

En la Italia de Post Guerra encontrar empleo es muy difícil. Antonio Ricci (Lamberto Maggiorani), padre de familia con dos pequeños hijos lo sabe muy bien. Lleva más de un año sin encontrar empleo. Para mantenerse ha tenido que empeñar y vender uno tras uno muchos bienes de su casa. La oficina de empleos le consigue milagrosamente un empleo para que se encargue de pegar posters por la ciudad. Es una bendición de Dios la que ha llegado a su vida, sin embargo le exigen que tiene que usar una bicicleta necesariamente para dicho trabajo, de no tenerla no se le da el empleo.

Antonio se siente un desgraciado porque también ha empeñado la bicicleta. No se le ocurre de donde obtener dinero para recuperar su bicicleta y poder trabajar al día siguiente. Su esposa María (Lianella Carell) analiza la situación y se le ocurre que es momento de vender todos los cubrecamas que tienen en la casa (4 usados y 2 nuevos), con ese dinero pueden tener de vuelta a la bicicleta. Antonio queda admirado por ese gesto de desprendimiento y amor profundo de María por el bien común de la familia.

Ya con la bicicleta, se levanta muy temprano con el mayor de sus pequeños, Bruno (Enzo Staiola), y se van a trabajar. Al niño lo deja en un grifo de gasolina donde el pequeño labora y Antonio recoge una escalera para ir con un mentor para que le enseñe como pegar los posters por la ciudad. La felicidad en Arturo es tremenda. Se pone a pegar posters cuando ocurre una fatalidad. Un ladrón le roba su bicicleta y huye. Por más que grita: Ladrón!, Ladrón!... nadie hace algo por ayudarlo. El ladrón se pierde en un túnel de la ciudad. Su única opción a partir de ese momento es encontrar al ladrón y su bicicleta, pero esa es una misión difícil en un lugar de miles de habitantes con sus respectivas bicicletas. La angustia empieza a apoderarse de Antonio y esto nubla sus decisiones, un final inesperado está por ocurrir.

“Ladrón de bicicleta” es la historia de un hombre desesperado por conseguir un trabajo que le permita alimentar a su familia. De Sica acierta con los 3 personajes principales: El padre, la madre y el hijo. En otras palabras una familia. El padre interpretado por Lamberto Maggiorani muestra muy bien con sus miradas y gestos las emociones de felicidad, decepción y tristeza absoluta. De igual manera el niño Enzo Staiola retrata la ingenuidad, alegría y congoja en su mirada. Aplausos  para la actriz Lianella Carell que interpreta a la madre y muestra AMOR en su mirada. Hay que añadir que los actores secundarios no se quedan atrás, los amigos del padre muestran SOLIDARIDAD, en tanto que el ratero y sus amigos análogos, el EGOÍSMO y la maldad.


Para finalizar, “El ladrón de bicicleta” es un clásico que tiene vigencia porque agrupa una idea que permanece hasta la actualidad: “El amor nos conduce a ser solidarios y a compartir, lo cual se traduce en felicidad. El egoísmo sólo nos va conducir a la miseria y frustración, lo cual se va traducir en infelicidad”.