Rashomon & Barba Roja

Rashomon
(Dirigido por Akira Kurosawa – Japón 1950)

Llueve sobre un templo (llamado Rashomon) a medio destruir. Junto a las inmensas paredes están sentados dos hombres mirando el vacío. Uno es leñador (Takashi Shimura) y el otro es un joven sacerdote (Minoru Chiaki). Ambos parecen mirar las gotas del agua y decirles a esas gotas que “no entienden nada”. En esas circunstancias aparece un tipo (Kichijiro Ueda) corriendo para protegerse del agua y entra al templo, ahí se seca un poco y escucha los lamentos de esos dos hombres. Se acerca a ellos y les pregunta: ¿Qué les pasa? ¿Qué es lo que no entienden?

El sacerdote comenta que una persona ha sido asesinada. El tipo se sonríe, le indica a los dos tipos que se suban a lo alto de Rashomon y van a ver cadáveres por todas partes. No es novedad ver gente muerta, desgracias por aquí y por allá.

El sacerdote dice que después de lo que ha visto, no cree que vuelva a confiar en nadie nunca más. Pero eso es terrible y él lo sabe.

El tipo le dice que se calle y se deje de sermonear, mejor se pone a escuchar la lluvia, va ser más interesante.

El leñador se acerca al tipo y le dice que le puede contar la historia, dividida en primero, su versión y una a una todas las versiones de los implicados:

Versión del Leñador:
Todo empezó hace tres días. El leñador fue a la montaña a cortar leña. Camino entre los altos bosques, entre la espesa vegetación. Hacha en la mano. El sol lo seguía. De pronto encontró un sombrero de mujer entre los arbustos. Siguió caminando y encontró luego una cuerda y un amuleto rojo y amarillo. Al rato lo sorprendió el hallazgo de un cadáver. Luego no vio nada más.

Versión del Sacerdote:
Por la tarde hace tres días. El sacerdote caminaba, medio agotado de tanto sol, cuando vio pasar junto a él a una mujer que llevaba un sombrero con velo. Ella iba sentada en un caballo blanco, a su costado caminaba un hombre (el que luego fue asesinado) con una espada y un arco con flechas. El sacerdote nunca se imagino que aquel hombre luego se convertiría en un cadáver.

Versión del Asesino:
Aquel día, o sea hace tres días, el famoso ladrón (y también conocido por ser un mujeriego) Tajomaru (Thoshiro Mifune) dormitaba en la montaña. El calor le había provocado sueño y un árbol era como su cama. De pronto un viento acarició su rostro, y él abrió los ojos. Un hombre caminaba, mientras a su lado iba una mujer en un caballo. Tajomaru vio a la mujer y quedo impactado, la vio como una diosa y de pronto quiso quedársela, aunque tuviera que matar al hombre. Se le ocurrió un plan, los siguió, los abordo y le dijo al hombre que había encontrado riquezas en un lugar de difícil acceso de la montaña. Tajomaru le ofrece venderle algo. El hombre deja sola a la mujer y se va con Tajomaru a un rincón perdido de la montaña. Tajomaru astutamente lo ha llevado a un callejón sin salida donde lo atrapa y le pone una cuerda. Regresa donde la mujer y la obliga a que vayan donde se encuentra su marido amarrado. No le dice lo que ha hecho, más bien le inventa que a su marido le ha mordido una serpiente. Van corriendo al lugar, ella también cae en el cuento (mejor dicho este nuevo cuento del ladrón). La mujer encuentra al marido amarrado, lo primero que busca es querer meterle cuchilla a Tajomaru. Él se sabe defender, logrando no solamente apartar el metal, si no que la hace suya. Una vez consumado su apetito carnal, Tajomaru se va. La mujer lo persigue y le dice: “O bien mueres tú o bien muere mi marido. Me da igual quien sea. Pero uno de los dos tiene que morir. Sólo podré vivir con el que sobreviva”. Tajomaru no se lo puede creer lo que habla la mujer. El esposo los mira también no pudiendo creer lo que esta escuchando. Tajomaru lo suelta al hombre y comienzan una pelea de espadas. Tajomaru lo mata. Tajomaru luego piensa en buscar a la mujer, pero esta ha huido. Tajomaru piensa que es una miedosa. Tajomaru dice que “la belleza y la personalidad de esa mujer lo habían atraído pero al final había resultado ser una mujer cualquiera”. No intento buscarla más.

Versión de la mujer:
La mujer (Machiko Kyô) llora, hace tres días que a su esposo lo ataron y a ella la violaron, un ladrón muy conocido llamado Tajomaru. Luego se burlo de ambos y se fue corriendo. Su esposo la miro fríamente. A ella no le gusto la mirada, lo odio por mirarla así. Prefería morir antes que su marido la siguiera mirando así. Tomo su cuchilla pero se desmayo cerca de él. Cuando se despertó, su marido ya estaba muerto. Se había suicidado.

Versión del Asesinado (mediante lo que dijo una vidente):
El asesinado (Masayuki Mori) dice que se encuentra en la oscuridad, en medio de las tinieblas. Cuenta que hace tres días fue atado por Tajomaru, luego este último violo a su esposa para luego intentar convencerla de que lo abandonara. Él escuchaba todo lo que hablaba Tajomaru. También miraba como su esposa miraba con admiración a Tajomaru. Quedo aturdido cuando escucho a su mujer decirle a Tajomaru que se fueran juntos a donde él quisiera. Ya se iban corriendo juntos, habiéndole dejado atado, cuando su mujer dijo peores palabras que las anteriores: “Matalo, no podré ir contigo mientras él este vivo. Tienes que matarle”. Sufrió mucho al escuchar que su mujer fuera tan mala. Lo sorprendente ocurrió luego. Tajomaru la desprecio por ser una pusilánime, le dijo a él si quería que la matara o la dejara libre. A él le dio ganas de que Tajomaru la matara, pero fue en esas circunstancias que la mujer logro huir. Tajomaru no le dio alcance y termino yéndose también. Él se puso tan triste recordando como su esposa había hablado, que no lo quería realmente, decidió tomar una decisión: agarrar la cuchilla y matarse por sus propias manos.

Tenemos todas las versiones de lo que ocurrió. El tipo que le escucha al leñador no está convencido de quien dice la verdad. De pronto aparece la verdadera versión y nosotros los espectadores nos quedamos sorprendidos totalmente.

Soberbia e inolvidable película para “usar el cerebro”. Con unos 20 minutos finales memorables.

Les dejos frases “acerca de los seres humanos”dichas a lo largo de la película por el leñador, el sacerdote y el tipo que escucha las historias del leñador:

La vida de un ser humano es tan frágil y efímera como el rocío matinal.

Es de humanos decir mentiras. Tenemos tantas cosas ocultas que no somos sinceros con nosotros mismos. Somos así porque somos extremadamente débiles. Por eso mentimos.

Ningún mentiroso quiere reconocer que lo es.

Las mujeres siempre disimulan con lágrimas. Incluso se engañan a sí mismas. Por eso hay que ir con cuidado con lo que cuentan las mujeres.

No puedo creer que los hombres seamos tan pecadores.

Todos pensamos que somos sinceros aunque no lo seamos.

Los hombres nos olvidamos de lo que no nos conviene.

El mundo está lleno de historias terribles. Aquí, en la puerta de Rashomon, vivía un diablo y dicen que se fue porque tenía miedo de los hombres.

¿Cómo te atreves a juzgar a los demás? No tienes ningún derecho.


Barba Roja
(Dirigido por Akira Kurosawa – Japón 1965)

A la Clínica Koshikawa llega a trabajar el joven doctor Noboro Yasumoto (Yuzo Kayama). Es una clínica que atiende a gente no adinerada. Yasumoto recorre las instalaciones y se asquea con la pobreza de los pacientes. Es muy inmaduro, él dice haber estudiado medicina para atender gente adinerada.

El jefe de la Clínica es el psiquiatra Kyoto Niide (Thoshiro Mifune), al que llaman Barba Roja, por la barba de dicho color. Niide nota que Yasumoto es soberbio, orgulloso, vacío, egocéntrico y egoísta. En otras palabras es un infeliz, además también ha averiguado que el joven tuvo una decepción amorosa en el pasado y por eso no cree en ninguna mujer.

Niide piensa que es momento que Yasumoto aprende a enfrentar la vida. La única forma es que la vida le enseñe, por si misma. Que mejor que hacerlo en el lugar que menos le gustaría hacerlo. Pronto Yasumoto empieza a “ver mucho del mundo rápidamente” y a “experimentar del mismo”, lo cual le originará dolores pero sobrevivirá.

Lecciones de Barba Roja:

1. Hasta la comida mala queda muy rica, si la mastica bien. Lo mismo ocurre con el trabajo, si uno intenta con persistencia.
2. No hacer chismes.
3. Cuando un hombre está borracho tiene flaquezas con las mujeres.
4. La ciencia médica no sabe todo. Nosotros sabemos los síntomas y como van las cosas. Si el paciente tiene una oportunidad, intentamos ayudarlo. Más no podemos. Sólo podemos luchar contra la pobreza y la ignorancia. Y no podemos cuidar de lo que no sabemos.
5. No hay que ser arrogantes.
6. La vida de facilidades se vicia en la comida rica que hace engordar.
7. No hacer uso de violencia.
8. Existen personas amables en el mundo, no creas que todos son malos.
9. No debes pensar sólo en ti.

Comentarios

babel ha dicho que…
Tengo que ver Barba roja, la tengo pendiente hace muchísimo...

Roshomon, de lo mejor de Kurosawa. Aunque yo tengo debilidad por su primera etapa, más intimista y mucho más negra.

Un saludo
La Gata Coqueta ha dicho que…
Desde hace un tiempo a esta parte, para no faltar a las buenas costumbres, me acerco a desearte un lindo fin de semana, lo más positivo a ser posible para que te permita un buen descanso con la satisfacción de emprender otra nueva con diferentes logros que alcanzar.

Y de paso te dejo mi agradecimiento por acompañarme en el aniversario de mi espacio de recreo, La gata coqueta dejándome una parte de tu afecto como prenda para ser atesorada como un presente digno de ser recordado hoy mañana y siempre!!.

Un abrazo con la esperanza de que una leve sonrisa aflore en la comisura de tus labios...

Hasta la próxima visita amig@!!

María del Carmen

PD/Desde el jueves hasta hoy todos mis blogs habían sido deshabilitados. Pasando por un shock emocional impresionante... siendo el motivo por el que no he pasado antes a salusarte, pero hoy puedo decir aleluya!!!
David C. ha dicho que…
Babel: Siento curiosidad por ver su primera etapa de Kurosawa. En cuanto a Rashomon, es genial.
David C. ha dicho que…
María del Carmen: Bien por tu regreso. Saludos.
La Gata Coqueta ha dicho que…
Que agradable resulta llegar a un espacio donde cada día se dejan pensamientos e ideas que van surgiendo para compartir con los amig@s.

Estando a la vez acompañados por el sentido de una razón entusiasmada que forman una amalgama singular y a la vez de perfección, naciendo con el paso del tiempo la necesidad obligada de pasar a saludar y a dejar mis huellas como muestra de mi estimado afecto.

Un ramillete de petunias deposito entre tus manos, son del color de los sentimiento, y al mirarlas fijamente percibirás la luz del interior del alma...

Hasta otro bello momento donde la armonía se pasea por la avenida de la poesía....

María del Carmen

Entradas populares